Lobos Puebla comparte la duela con las nuevas generaciones en la Academia B-Pro
Israel Gutiérrez, Karim Rodríguez, Jorge Camacho, Diego Willis e Iván Montano convivieron con niñas y niños de 6 a 12 años, a quienes acompañaron durante ejercicios y un partido de cinco contra cinco.
Lobos Puebla cambió por un momento la exigencia de la Liga Nacional de Baloncesto Profesional por una jornada de convivencia con las nuevas generaciones, al visitar la Academia B-Pro, donde sus jugadores nacionales compartieron cancha, experiencias y algunos de sus conocimientos con niñas y niños de entre 6 y 12 años.
Israel Gutiérrez, capitán de la manada, encabezó al grupo de jugadores que participó en la actividad junto con Karim Rodríguez, Jorge Camacho, Diego Willis e Iván Montano. Los cinco se integraron a las dinámicas y tuvieron la oportunidad de convivir de cerca con los pequeños que comienzan a dar sus primeros pasos en el baloncesto.
Del profesionalismo a las nuevas generaciones
La jornada permitió que los integrantes de la Academia B-Pro conocieran una faceta diferente de los jugadores de Lobos Puebla, quienes dejaron por unas horas la rutina de entrenamientos y partidos para convertirse en compañeros y guías de los pequeños.
Durante las actividades hubo ejercicios recreativos, momentos de convivencia y charlas en las que los basquetbolistas compartieron experiencias de su trayectoria, además de algunos consejos relacionados con el trabajo, la disciplina y el aprendizaje que requiere desarrollarse dentro de este deporte.
Para los niños, tener enfrente a jugadores que actualmente compiten en el máximo circuito profesional del baloncesto mexicano representó también una oportunidad para conocer de primera mano parte de las exigencias que existen en una cancha profesional.
Gutiérrez, como capitán de la manada, también tuvo la oportunidad de convivir con los pequeños y acompañarlos durante las diferentes actividades, mientras que Rodríguez, Camacho, Willis y Montano se sumaron a los ejercicios y a la interacción con los integrantes de la academia.
Los jugadores se convierten en coaches
Uno de los momentos principales de la jornada llegó cuando los pequeños se organizaron para disputar un partido de cinco contra cinco.
En esta ocasión, los jugadores de Lobos Puebla dejaron el protagonismo en manos de los niños y asumieron el papel de coaches. Desde las laterales de la cancha fueron siguiendo las acciones y dando indicaciones a los equipos durante el encuentro.
Los profesionales aprovecharon cada pausa para explicar algunos movimientos ofensivos, conceptos defensivos y situaciones que podían resolverse de diferente manera dentro del juego.
Así, los pequeños pudieron poner en práctica sobre la duela algunos de los consejos que recibieron de los jugadores de la manada, en una dinámica que combinó aprendizaje y diversión.
Más que el resultado del partido, la actividad buscó que los niños disfrutaran el juego y pudieran experimentar una jornada diferente al lado de basquetbolistas que actualmente representan a Puebla en la LNBP.
Autógrafos y fotografías para cerrar la jornada
Después de las actividades en la cancha llegó uno de los momentos más esperados para los pequeños: el encuentro directo con los jugadores.
Niñas, niños y padres de familia se acercaron para conseguir autógrafos y fotografías con los integrantes de Lobos Puebla, quienes atendieron las solicitudes y convivieron con los asistentes antes de finalizar la visita.
La jornada dejó así algo más que ejercicios y jugadas. Para los pequeños de la Academia B-Pro significó compartir la cancha con jugadores profesionales, mientras que para los integrantes de la manada fue una oportunidad para acercarse a quienes representan el futuro del baloncesto poblano.
Este tipo de encuentros también permite fortalecer el vínculo entre Lobos Puebla y las academias que trabajan con las categorías infantiles, en una etapa en la que el principal objetivo es que los niños encuentren en el baloncesto un espacio para aprender, competir y disfrutar.
La manada regresará a sus actividades habituales con el recuerdo de una jornada en la que, por unas horas, los protagonistas no fueron los puntos, las victorias ni las estadísticas, sino los pequeños que tuvieron la oportunidad de compartir la duela con sus referentes del baloncesto profesional.