Pericos de Puebla pega con autoridad a Diablos en el Harp Helú
La Novena Verde desplegó una ofensiva demoledora de 21 imparables, contó con un relevo soberbio y una defensa impecable para imponerse a los Diablos Rojos del México y tomar ventaja en el arranque de la Serie de Zona.
La Parvada Verde no llegó al Alfredo Harp Helú a pedir permiso. Llegó a imponer condiciones, a jugar beisbol de playoffs y, sobre todo, a recordarle a los Diablos Rojos del México que esta serie no tendrá absolutamente nada de sencillo.
Los Pericos de Puebla dieron el primer y contundente golpe en la capital del país al imponerse 13-5 al México Rojo, en un encuentro que comenzó con intercambio de golpes, pero que terminó convertido en una auténtica exhibición de poder por parte de los emplumados.
Fueron 21 imparables los que conectó la ofensiva poblana para construir su actuaciones más contundentes del año, ¡Y en qué momento! El ataque verde castigó al pitcheo escarlata prácticamente desde el primer episodio y, después de resistir algunos intentos de reacción de los Pingos, terminó por romper completamente el juego en los episodios finales.
Y no fue solamente el bateo. La Novena Verde mostró también una enorme capacidad para competir desde la lomita, particularmente cuando el encuentro amenazaba con convertirse en un intercambio de batazos.
El bullpen respondió con autoridad, apagó cualquier intento de rebelión capitalina y permitió que la ofensiva terminara de ponerle números espectaculares a una noche que ya era histórica para Puebla.
Además, la defensa acompañó la actuación ofensiva con seguridad. Los Pericos jugaron un encuentro completo, sin regalar oportunidades y con la concentración que exige una serie de esta magnitud.
El resultado fue contundente: Puebla 13, México 5. Y lo más importante, el primer triunfo de la serie quedó pintado de verde.
Un ataque que no dio tregua
El encuentro comenzó con los Pericos dejando claro que no tenían intención alguna de especular.
En la primera entrada, Luis Castro apareció en el momento oportuno con un sencillo que llevó al plato a Cristhian Adames y José Rondon para colocar rápidamente dos carreras en la pizarra. La ofensiva poblana había encontrado desde temprano la manera de hacer daño y el mensaje estaba enviado.
Los Diablos respondieron inmediatamente con dos carreras en la parte baja del primer capítulo, pero el empate no duró demasiado. En la segunda entrada, los Pericos volvieron a atacar. Herlis Rodríguez produjo con sencillo para llevar a Michael de la Cruz hasta el plato y, posteriormente, Cristhian Adames agregó otra carrera con un rodado que permitió que el propio Rodríguez anotara.
La Novena Verde retomó la ventaja y comenzó a construir una noche que terminaría siendo memorable. El México volvió a acercarse en la parte baja, pero cada vez que los locales intentaban meterse al encuentro, el Puebla tenía una respuesta.
En la tercera entrada llegó otro picotazo letal. Michael de la Cruz conectó sencillo para mandar a Luis Castro al plato y ampliar la ventaja a 5-2. Era apenas el tercer episodio y los Pericos ya habían conseguido cinco carreras.
Los Diablos Rojos no se rindieron. Franklin Barreto conectó cuadrangular de dos carreras en el cuarto episodio y Jon Singleton agregó otro vuelacercas en el quinto para igualar el encuentro 5-5. Parecía entonces que la historia podía tomar otro rumbo. No ocurrió.
Los Pericos demostraron que estaban preparados para cualquier intercambio ofensivo y, lejos de venirse abajo con el empate, volvieron a pisar el acelerador y su magistral bullpen lo volvió a hacer.
En la sexta entrada, Samar Leyva produjo mediante elevado de sacrificio para que Michael de la Cruz anotara la carrera que devolvió la ventaja al Puebla. Poco después, Herlis Rodríguez conectó un cuadrangular solitario por el jardín derecho para poner el 7-5.
La ofensiva verde había recuperado el control. José Rondon agregó un sencillo productor para llevar a Sergio Alcántara al plato y, con ello, los Pericos ya ganaban 8-5.
El golpe estaba dado, pero todavía faltaba la estocada definitiva. La octava entrada terminó de convertir la noche en una fiesta poblana de la parcialidad poblana en la tribuna del Harp.
Sergio Alcántara abrió el ataque con un sencillo que permitió que Herlis Rodríguez anotara la novena carrera. Después llegó Henry Ramos para conectar un espectacular triple que limpió las bases y llevó al plato a Sergio Alcántara, Cristhian Adames y José Rondon.
De pronto, la pizarra mostraba un escandaloso 12-5. Luis Castro todavía tuvo tiempo de ponerle la cereza al pastel con un elevado de sacrificio que permitió anotar a Henry Ramos. Trece carreras. Veintiún imparables.
Y una ofensiva que literalmente pasó por encima del pitcheo del México. La noche terminó con una diferencia de ocho carreras, pero la sensación que dejó el encuentro fue todavía más contundente: los Pericos fueron capaces de golpear una y otra vez, sin permitir que el rival encontrara la manera de contenerlos.
Michael de la Cruz y Luis Castro encabezaron la explosión ofensiva, pero alrededor de ellos apareció una alineación completa, agresiva y productiva. Herlis Rodríguez aportó el cuadrangular que volvió a darle aire a Puebla, mientras Henry Ramos puso la firma a uno de los batazos más espectaculares de la noche con ese triple productor de tres carreras.
Fue una auténtica ofensiva despiadada.
El bullpen cerró la puerta
Pero si el bateo puso los reflectores sobre los Pericos, el trabajo desde la lomita terminó de explicar por qué Puebla pudo transformar un juego que llegó empatado al quinto episodio en una paliza. El relevo de la Parvada Verde fue soberbio.
Cada vez que el México parecía tener la posibilidad de regresar al encuentro, los brazos poblanos aparecieron para cortar de raíz cualquier intento de reacción. El bullpen no permitió que el poder ofensivo de los Diablos volviera a convertirse en amenaza y, con la ventaja ya en manos de los visitantes, se encargó de conducir el partido hacia una victoria que terminó siendo contundente.
Hunter McMahon fue el ganador del encuentro con una labor de 1.1 entradas sin permitir carrera, una actuación que adquirió todavía mayor valor dentro de un partido que durante varios episodios caminó sobre una delgada línea.
Mientras el relevo poblano encontraba la forma de apagar a los Pingos, los bateadores verdes seguían haciendo daño. Esa combinación fue letal.
La ofensiva fabricó 13 carreras; los relevistas se encargaron de conservar la ventaja y la defensa hizo su parte para evitar que los Diablos recibieran oxígeno adicional. El resultado fue un equipo de Puebla jugando un beisbol completo.
Y eso es precisamente lo que hace todavía más importante este triunfo. Porque los Pericos no ganaron por una sola circunstancia. No fue solamente el batazo oportuno, ni únicamente el pitcheo, ni una jugada defensiva aislada.
Ganaron porque durante buena parte de la noche fueron mejores en prácticamente todos los aspectos del juego. Los 21 imparables son la cifra que más llama la atención, pero detrás de ellos hay una alineación que produjo desde la parte alta hasta la zona media y baja del orden, corredores que aprovecharon sus oportunidades y una capacidad extraordinaria para responder cada vez que el México intentó acercarse.
Cuando llegó el momento de preservar la ventaja, el pitcheo hizo su trabajo. El Puebla llegó a la Ciudad de México sabiendo que enfrentaba al mejor equipo de la temporada regular de la Zona Sur y a uno de los conjuntos más poderosos de toda la Liga Mexicana de Beisbol.
La respuesta fue una demostración de carácter. Los Pericos no solamente ganaron el primer juego.
Ganaron 13-5; con 21 imparables y después de que los Diablos igualaron la pizarra. Ganaron atacando al pitcheo escarlata durante toda la noche.
Ganaron con un bullpen que sostuvo la ventaja cuando más lo necesitaban. Y ganaron jugando una defensa que acompañó la explosión ofensiva.
Por eso el triunfo adquiere una dimensión especial. La ventaja de 1-0 en la serie ya pertenece a Puebla, pero el verdadero golpe está en su naturaleza.
Los Diablos Rojos del México tenían la localía, tenían el mejor récord y llegaban como favoritos naturales a esta Serie de Zona. Los Pericos les respondieron con una paliza.
Ahora la presión cambia de lado. El primer juego es verde y la Novena Verde regresa a Puebla con la certeza de que puede competirle de tú a tú a los Pingos, incluso en su propio territorio.
La serie apenas comienza, pero el primer mensaje fue entregado con mucho ruido y 21 imparables. Los Pericos de Puebla pegaron primero y lo hicieron durísimo.
Por el botín completo
Para esta noche se advierte otro encuentro al límite entre el estelar Trevor Bauer por el México y el campeón de victorias de la LMB, Antonio Santos.
Los emplumados buscarán colocarse a la mitad del camino y los Diablos empatar la serie y convertirla en un compromiso a ganar tres de cinco posibles, aunque eso sí… con posibles tres juegos por delante pero en la Angelópolis.