Torneo “Novatos–Chavorrucos” tuvo más de 270 boxeadores
El certamen reunió a peleadores de todas las edades en cinco funciones que cerraron en el Pabellón “Mario Vázquez Raña”, con 65 premiaciones entregadas y combates intensos en cada categoría.
El torneo “Novatos–Chavorrucos” volvió a demostrar el músculo del boxeo poblano: 274 competidores, desde pequeños que apenas dan sus primeros pasos en el cuadrilátero hasta veteranos decididos a seguir midiendo su nivel, se dieron cita en una de las convocatorias más nutridas del calendario local.
El certamen, organizado por la Asociación Poblana de Boxeo (APOBA), se extendió a lo largo de cinco funciones debido a la respuesta masiva, una cifra poco común para un torneo dirigido principalmente a peleadores con un historial menor a tres combates oficiales.
Las primeras fechas se realizaron en San Miguel Xoxtla, mientras que las finales encontraron espacio en el Pabellón de la Unidad Deportiva “Mario Vázquez Raña”, donde se concretaron los duelos decisivos y se entregaron 65 premiaciones.
Las categorías abarcaron Iniciación Deportiva, Infantil, Junior Juvenil, Elite y la ya tradicional división “Chavorrucos”, en la que participan pugilistas de mayor edad que mantienen la disciplina y el gusto por el ring.
De acuerdo con organizadores, el volumen de inscripciones evidencia que el boxeo amateur mantiene raíces sólidas en la entidad y que nuevos gimnasios se suman cada temporada.
Entrenadores y especialistas coincidieron en que los combates permitieron medir progreso técnico y roce competitivo, incluso entre quienes apenas comienzan.
Si bien se trató de un torneo formativo, varios enfrentamientos alcanzaron nivel destacado, con intercambios intensos y esquemas tácticos bien desarrollados.
Apoba, satisfecha
Para la Asociación Poblana de Boxeo, la edición de este año refuerza la necesidad de sostener más espacios de fogueo, pues los clubes locales atraviesan una etapa de crecimiento que exige mayor calendario.
La organización anticipó que buscará replicar el formato en otros municipios para ampliar la presencia de talentos emergentes.
Con la clausura del torneo y la entrega de medallas, quedó claro que el semillero poblano sigue abasteciendo las divisiones amateurs, mientras que pugilistas experimentados mantienen viva la tradición. El ring, por ahora, seguirá siendo punto de encuentro entre generaciones.