Por trato deshumanizado, 6 utileros renuncian al Club Puebla
Carlos Jiménez rompió el silencio tras su salida del Club Puebla, donde trabajó 18 años como utilero en Fuerzas Básicas. En entrevista con “Desde La GRADA”, explicó que, tras el despido de uno de sus compañeros, él y cinco familiares decidieron renunciar en bloque como acto de solidaridad. Denunció la deshumanización dentro del club y respondió a las acusaciones que los señalaron como una supuesta “mafia” interna.
Después de 18 años de trabajo ininterrumpido como utilero en Fuerzas Básicas del Club Puebla, Carlos Jiménez rompió el silencio. Su salida, marcada por lo que él considera un despido injustificado, no fue individual: se fue junto a cinco familiares que también formaban parte del equipo de trabajo. Lo hizo con dignidad, dice, pero también con la necesidad de limpiar su nombre y defender su trayectoria ante lo que califica como una campaña de desprestigio.
En entrevista exclusiva para el programa “Desde La GRADA” transmitido por Cadena IN (90.7 FM), Jiménez ofreció su derecho de réplica tras ser señalado como parte de una supuesta “mafia” interna, versión que niega tajantemente. “Nosotros no somos mafiosos, somos trabajadores que dimos todo por esta institución”, dijo.
El caso de Carlos no es aislado. Según relata, su salida fue detonada por el despido previo de uno de sus compañeros en la Sub-15, en un contexto donde la austeridad y los recortes presupuestales han sido el argumento para prescindir de personal con años de experiencia, mientras se integran nuevos trabajadores provenientes de fuera de Puebla.
Limpiar su apellido
“Estamos acá para limpiar el nombre que se ha manchado en algunos medios porque se nos dijo que éramos una mafia y siempre fuimos gente leal, éramos trabajadores que siempre levantamos bien temprano y terminamos muy tarde. Nosotros no conocemos lo que son las vacaciones, una fiesta familiar, algún día feriado o estar enfermos porque siempre nos entregamos a la institución”.
Recordando que los utileros casi no tienen reflectores por ser la parte del vestidor más valiosa que poca gente comprende, Carlos Jiménez reveló que se veía forzada a “dobletear”, es decir, hacía el trabajo de dos personas para mantener el orden logístico en las Fuerzas Básicas del cuadro camotero.
“Trabajaba con cinco familiares y yo me desempeñaba como utilero y también como coordinador en el área de Fuerzas Básicas; a mi cargo estaban ellos que eran mi hermano, primos y algunos primos políticos que siempre confiaron en mí y sacamos adelante el trabajo a pesar de todo”.
Despido de utilero en Sub-15, detonante
Sobre el punto medular que fue su salida, el extrabajador del Club Puebla explicó que el motivo derivó hace 20 días cuando el conjunto camotero despidió a Rodrigo Cruz, utilero de la categoría Sub-15 atentando contra la palabra del Director de Fuerzas Básicas, Albert Espigares, quien les afirmó en reiteradas ocasiones que nadie sería corrido del equipo.
“Mi salida fue un tanto repentina porque hace veinte días (4 de junio) me avisa el utilero Rodrigo Cruz de la Sub-15 que fue citado a las oficinas, pregunto y nadie me da razón. Llega el viernes y me comenta que fue dado de baja; le hablo a Espigares y me dice que era un tema que se había tratado por presupuesto y reestructuración. La decisión me molestó mucho y decidí junto con ellos dejar al equipo porque esa medida fue injusta”.
Al detallar la estructura de los cinco utileros que formaban parte del Club Puebla: Carlos Jiménez en la Sub-23, Diego Hernández en la Sub-19, Rafael López en Sub-17, y Rodrigo Cruz Sub-15, además de Maynor Jiménez, su hermano en la rama femenil, añadió que jamá hubo una queja o una irregularidad de su parte, por lo que lamentó la decisión de cortar a gente con experiencia por un tema financiero.
“Tras esta situación, les digo que me voy del equipo porque no era justo lo que estaban haciendo. En utilería nunca hubo una una falla, siempre hicimos el trabajo llegábamos una hora y media antes del entrenamiento y luego terminamos tarde porque había que preparar todo para los viajes”.
Acerca de esta medida, añadió que el salario de los utileros en el Club Puebla supera por muy poco el mínimo que establece la Ley Federal del Trabajo (9 mil pesos mensuales). Además, cuestionó la presunta austeridad luego de que días después llegaron nuevos trabajadores al equipo de otras entidades.
“Este muchacho ganaba el mínimo, y tras la situación, vemos cómo “cortan” a una persona que gana un salario escueto y traen a dos personas más que posiblemente ni son de Puebla para estar en las Fuerzas Básicas, ¿dónde está el sentido común?”, se preguntó Jiménez.
Club “perdió el sentido humano”
Uno de los puntos que más recalcó el exutilero enfranjado fue que, tras decidir salir de la institución tras 18 años de servicio, nadie le reconoció su labor y destacó que Espigares decidió ignorarlo en su último día de trabajo.
“Nadie se acercó a darme las gracias, el día que fui a entregar las bodegas, sólo estuvo el secretario técnico, todo en orden. En el Club Alpha 3 me despedí de todos, vi de frente a Albert Espigares jamás volteó a verme y ni la mano me dio”.
Sobre los señalamientos de ser una “mafia” que fueron expuestos en medios de comunicación, Carlos Jiménez desmintió dichas acusaciones.
“Ese tema de que éramos una mafia me molestó porque si hay alguien que me quiera comprobar algo que lo hagan, pero en 18 años siempre me dediqué a trabajar. De entrada los mafiosos son los que roban y hacen daño, nosotros siempre hemos sido gente de trabajo y arduo esfuerzo”.
En ese sentido, lamentó que el Club Puebla haya perdido el rumbo en materia de sensibilidad humana al señalar que incluso en etapas complicadas como las crisis financieras o en la pandemia, había cierto trato, mientras que hoy en día todo está en un completo desorden.
“En 18 años nunca vi tanto caos como hoy en día, porque desde que entré en 2007 hasta hoy, el Club Puebla ha perdido ese valor humanitario o esa calidad que se le daba al trabajador, habíamos pasado crisis económicas, deportivas y de todo tipo pero cuando pedíamos algo, siempre se nos ayudaba. En la actualidad nadie se conoce; yo no sabía que había una recepcionista o un gerente general, hay una organización que perdió por completo esa parte y es muy triste”, finalizó.