México firmó un empate engañoso ante Japón
El Tri no tiró a portería en el primer tiempo, sufrió la expulsión de César Montes y apenas resistió ante un rival que mereció ganar.
De antemano se conocía la dificultad del sinodal en turno y nuevamente la selección mexicana se atascó ante un Coliseo de Oakland repleto como hace mucho tiempo no se veía.
La selección mexicana vivió una de sus noches más grises en la era de Javier Aguirre. Enfrente tuvo a Japón, un rival que lejos de intimidarse, salió decidido a imponer condiciones y lo logró desde el primer minuto.
El resultado final dejó un empate sin goles, pero en la cancha quedó claro que el equipo asiático mereció mucho más. Le salió barato al tricolor.
Durante los primeros 20 minutos, México apenas pudo cruzar la línea de medio campo. Japón, con velocidad, presión alta y circulación precisa, arrinconó a los dirigidos por Aguirre, que lucieron desconectados y sin respuestas. Fue un inicio que retrató la diferencia de intensidad y dinámica entre ambos equipos.
El dominio japonés fue tan marcado que Malagón, arquero mexicano, se convirtió en el único sostén del equipo en ese lapso. Mientras tanto, la ofensiva tricolor resultó inexistente: en todo el primer tiempo no hubo un solo disparo a portería, muestra clara de la falta de ideas y conexiones en ataque.
En la segunda mitad, México intentó recomponerse con mayor explosión en las bandas y más determinación al frente, pero las llegadas fueron esporádicas y poco profundas. Japón, en contraste, mantuvo su propuesta incisiva y estuvo muy cerca de abrir el marcador.
La jugada más clara para México llegó cuando Germán Berterame tuvo en sus pies la oportunidad de anotar el gol de la victoria, pero perdonó en un disparo a la media vuelta.
Ese error terminó siendo el reflejo de un partido en el que la contundencia nunca apareció.
Para empeorar el panorama, César Montes fue expulsado tras la revisión del VAR, dejando a México con un hombre menos y acentuando la sensación de vulnerabilidad.
Pese a ello, Japón no logró concretar y el marcador quedó inmóvil, aunque el guion del partido contó una historia distinta: la del dominio absoluto del equipo asiático frente a una selección mexicana desdibujada.
El empate, más que un alivio, fue un espejismo. México sobrevivió, pero dejó preocupaciones serias de cara al futuro inmediato. Japón, por su parte, confirmó por qué es hoy una de las selecciones más sólidas de Asia y un adversario incómodo para cualquiera.
Un patrón a la baja
Lo preocupante no es sólo el desempeño en este amistoso, sino el patrón que comienza a repetirse. México sufre para construir juego, vive de chispazos aislados y carece de personalidad cuando enfrenta rivales de mayor dinámica.
El equipo de Javier Aguirre parece atrapado en un ciclo de mediocridad. Se defiende con discursos de “aprendizaje” y “proceso”, pero los hechos en la cancha lo desmienten.
Si Japón —que tampoco es una potencia— fue capaz de someterlo, ¿qué se puede esperar cuando llegue la hora de enfrentar a selecciones de mayor jerarquía en competencias oficiales?
Alineación de México
- Portero: Luis Ángel Malagón
- Defensas: Jesús Gallardo, Johan Vásquez, César Montes, Jorge Sánchez
- Mediocampistas: Marcel Ruiz, Edson Álvarez, Orbelín Pineda
- Delanteros/Extremos: Roberto Alvarado, Raúl Jiménez, Alexis Vega