Buen fogueo, pero México sigue sin ganar
México mostró ligeros avances y empató con Ecuador en Guadalajara. El Tri lució más ordenado y con actitud, aunque sigue sin ganar y sin convencer.
El Estadio Akron lució con demasiados asientos vacíos. La afición, hastiada o simplemente en espera de gestos más firmes que promesas, decidió enviar el mensaje desde temprano: no basta con el uniforme, no basta con discursos de renovación.
México llegaba con más dudas que certezas tras la humillante derrota 4-0 frente a Colombia, el ambiente olía más a urgencia que a esperanza. Javier Aguirre entendió que era el momento de sacudir, de romper inercias.
Nuevos rostros, nuevo ímpetu
El Vasco pateó el tablero. De ese once que enfrentó a Colombia, apenas tres jugadores repiten: César Montes y Johan Vázquez en la central, y Erik Lira en el mediocampo. El resto fue una renovación casi total, casi desesperada, de Aguirre y su corte en el banquillo mexicano.
En la portería, Raúl Rangel recibió la titularidad con el peso del partido que dio Malagón ante los cafetaleros. La zaga tuvo novedades: Mateo Chávez apareció por la banda, Israel Reyes se movía como polivalente entre defensa, lateral y volanteando.
En el medio, Sánchez y Luis Romo reforzaban a Lira, intentando dotar de equilibrio a un sector que había naufragado. Y adelante, un tridente que prometía: Chucky Lozano, Julián Quiñones y Germán Berterame. Algo distinto. Algo con más punch.
Minutos de esperanza
El Tri arrancó con energía. Apenas al minuto 3, Berterame aprovechó un error garrafal en la salida ecuatoriana: Preciado falló en el despeje, le dejó la pelota servida, y el mexicano definió con frialdad. Gol tempranero que generó ilusión, que hizo creer que tal vez, esta vez, México podría imponer su libreto. Los primeros diez minutos fueron del Tri: posesión, presión, intentos por mover el balón con intención.
Pero como una vieja costumbre, la lucidez fue efímera. A los 19 minutos, una pérdida de balón en la media por parte de Romo, desencadenó una jugada que terminó con un penal señalado tras revisión del VAR: Raúl “Tala” Rangel cometió falta sobre Enner Valencia dentro del área. Jordy Alcívar ejecutó con calma, cruzó al guardameta para el 1-1. El empate cayó como un balde de agua fría.
Chucky Lozano y Julián Quiñones tuvieron dos claras que pudieron cambiar el rumbo, pero la fortuna o la torpeza les negaron convertir. México se fue al vestidor apenas igualado.
Errores estructurales
Si bien la idea de Aguirre de rejuvenecer y dar oportunidad a quienes no habían sido protagonistas es comprensible —y necesaria—, el equipo sigue mostrando síntomas de desorden y da la impresión que los partidos de fogueo se han desaprovechado con constantes cambios. El mediocampo, aún con Lira, Sánchez y Romo, falla constantemente en la transición.
La defensa, salvo momentos de contención, es vulnerable cuando pierde concentración. Las bandas se abren y el rival filtra con velocidad. Ecuador no necesitó demasiado para encontrar grietas.
En los últimos partidos, la Selección Mexicana ha mostrado una defensa débil y un mediocampo que no pesa. Se perciben esfuerzos aislados, nunca un bloque sólido.
El trabajo táctico de Aguirre aún no se refleja del todo: la presión alta se rompe con facilidad y las coberturas se desajustan cuando el rival cambia el ritmo y dicta el juego a seguir.
A pesar de todo, se perciben destellos. La nueva alineación mostró energía y voluntad. Berterame respondió con gol, el Tala Rangel pareció más seguro, el equipo no se desplomó tras el empate.
En el segundo tiempo, hubo momentos en los que México mantuvo el pulso, sin entregarse, el equipo buscó variantes, intentó crecer, si bien la herida del partido anterior y las más recientes exhibiciones sigue abierta.
Resultado aceptable
México mostró mejora respecto al desastroso partido contra Colombia. Hay señales de vida, de que el equipo respira, Aguirre movió piezas, el equipo corre, pelea, intenta, empero, los resultados previos siguen marcando una tendencia negativa.
El camino hacia el Mundial exige consistencia, contundencia y carácter. Si hoy México no gana, al menos empieza a caminar con mejor paso, y eso ya es un avance.