Albert Espigares: “Merecíamos más; se generó mucho”
El técnico del Puebla defendió el desempeño de su equipo tras el empate ante los Bravos, apeló al proceso y al crecimiento, pero dejó entrever una falta de contundencia que comienza a pesar en el balance del torneo.
El discurso de Albert Espigares tras el empate a uno frente a los Bravos de Ciudad Juárez en el estadio Cuauhtémoc transitó entre la autocomplacencia moderada y la resignación.
El estratega consideró que su equipo fue superior en lapsos importantes, aunque el resultado volvió a quedarse corto explicó, en una valoración que intenta sostener el fondo colectivo, aunque los números comienzan a exigir algo más que sensaciones.
“Depende de cómo se mire. Creo que merecíamos más, se ha generado mucho. Nuestro equipo llevó el peso del partido, se ha visto ese equipo con alma, con ese esfuerzo tremendo… pero te deja un sabor de boca no tan agradable”.
Espigares insistió en la idea de un equipo en evolución, uno que —según su lectura— ha logrado consolidar identidad pese a los altibajos recientes, apuntó, justificando los tropiezos como parte natural del proceso.
“Se ha crecido y el equipo se muestra de una muy buena forma, que tiene muy claro lo que es como equipo y lo que representa. En todos los crecimientos no hay una línea recta hacia arriba”.
Sin embargo, el propio recorrido que describe deja ver una irregularidad que comienza a convertirse en constante. Tras un arranque prometedor, el equipo ha entrado en una dinámica donde compite, pero no siempre concreta, una diferencia sutil pero determinante en la Liga MX.
“Una lástima que no podamos tener esa victoria, que me encantaría darle a nuestra afición, pero seguimos creciendo”.
Entre la intensidad y el descontrol
El técnico también puso énfasis en el nivel físico y emocional del grupo, destacando la intensidad como una de las bases de su propuesta, aunque reconoció que ese mismo impulso puede derivar en errores puntuales.
“Es difícil conseguir la máxima intensidad… hay veces que se nos puede pasar una mala jugada”, comentó, en alusión a acciones que han condicionado partidos recientes.
En ese sentido, la ausencia de Édgar Guerra, tras su suspensión, fue otro de los temas abordados. Espigares reconoció el peso del jugador dentro y fuera del campo, pero también dejó claro que el equipo deberá ajustar su comportamiento competitivo.
“Había sido protagonista en el juego y una pieza importante para sus compañeros… tenemos que calibrar ese empuje, esas ganas de ganar, para que se enfoquen de forma positiva y dentro del juego”.
El mensaje, entre líneas, apunta a una problemática recurrente: la delgada línea entre intensidad y descontrol, una que Puebla aún no termina de dominar.
El empate dejó más preguntas que certezas. Porque si bien el Puebla de Espigares muestra momentos de buen futbol y compromiso colectivo, la falta de resultados empieza a tensionar el discurso.