Por negligencia, reoperan a juveniles del Club Puebla
Informe GRADA: Siete juveniles del Club Puebla fueron operados en este Clausura 2026, tres de ellos tras recaídas de lesiones graves previas. Los casos documentan retrasos en estudios, rehabilitaciones deficientes y decisiones médicas que obligaron a tener actividad pese a dolor.
Por negligencia médica y cuestionables metodologías de entrenamiento, distintos jugadores juveniles del Club Puebla recayeron en sus lesiones.
De acuerdo a información proporcionada por personal de la institución a GRADA, son siete jugadores juveniles que han sido operados en el transcurso del Clausura 2026.
Esto como resultado de malas prácticas de rehabilitación, seguimiento médico y preparación física de la Dirección de Fuerzas Básicas, actualmente a cargo de José Alujas Arriaga, exdirector técnico de la Franja Sub-19, a petición de Albert Espigares.
Además, las intervenciones quirúrgicas de tres jugadores son recaídas de la misma lesión por la que fueron operados previamente y estuvieron en proceso de rehabilitación por casi doce meses.
Christopher González: segunda rotura de cruzado
Christopher González regresó a jugar tras cerca de 11 meses de recuperación. En su primer partido volvió a lesionarse.
Según el testimonio recabado, tras presentar molestias continuó entrenando debido a que se le indicó que no presentaba lesión. La situación se prolongó hasta que decidió realizarse estudios por fuera del club.
El diagnóstico confirmó una ruptura completa de ligamento cruzado y menisco. Fue operado el 10 de marzo.
Mateo González: otra cirugía de tendón
Mateo González Mora, jugador de la Sub-19 con apenas 17 años, se lesionó en la Jornada 1 ante Atlas. Posteriormente presentó una recaída.
Durante ese periodo, de acuerdo con el testimonio, reportó dolor constante sin que se le realizaran estudios de forma inmediata. Continuó entrenando hasta que finalmente se practicó una resonancia.
El estudio confirmó una lesión en el tendón de Aquiles en uno de los jugadores juveniles que mayor proyección tenía por su debut en abril de 2025 con el primer equipo. Fue reoperado el martes 2 de abril.
Orlando del Valle: recaída de menisco tras 10 meses
Tras un proceso de recuperación de aproximadamente 10 meses de rotura de ligamento cruzado, Jorge Orlando del Valle (Sub-17) volvió a lesionarse durante un entrenamiento.
El futbolista había reportado molestias en la rodilla al área médica. De acuerdo con lo documentado, la indicación inicial fue que no existía lesión y que el dolor formaba parte del proceso de readaptación. Con el paso de los días, y tras un entrenamiento en el que la molestia se intensificó, se realizaron pruebas físicas que arrojaron indicios de lesión.
La resonancia magnética se concretó después de aproximadamente una semana y media donde se confirmó daño en cartílago, menisco y una fisura en el ligamento cruzado. Un día después fue intervenido quirúrgicamente.
Ángel Sevilla: rotura de cruzado por cancha sintética
Ángel Jesús Sevilla, elemento de la Sub-19, fue operado el 26 de febrero tras una lesión de ligamento cruzado y menisco.
Según los testimonios, la lesión ocurrió durante un entrenamiento en cancha sintética, descrita por miembros del cuerpo técnico como una “superficie dura”.
De acuerdo con la versión recabada, esta condición ya era conocida dentro del club antes del incidente.
Osvaldo Pérez: rotura de menisco
El defensa de la Sub-19, Osvaldo Jann Pérez Larios, tuvo que ser intervenido quirúrgicamente del menisco.
Su caso también se vincula, según los testimonios, a la carga de trabajo y a las condiciones de entrenamiento.
A estos cinco casos se suman las lesiones de Ernesto Fortino García Trinidad (Sub-17), operado del tendón de Aquiles, y Carlos Ramón Luquín Rodríguez (Sub-17), intervenido de la espalda tras un proceso con demoras en su atención.
Negligencia del área médica
Información recabada por GRADA señala que, en distintos episodios, jugadores reportaron molestias de manera anticipada al Coordinador Médico de Fuerzas Básicas, Gabriel de Uriarte Quiroz, sin que se ordenaran estudios diagnósticos en una primera instancia.
La indicación inicial, de forma consistente, fue que los síntomas correspondían a procesos normales de readaptación física.
Con el paso de los días y ante la persistencia del dolor, las valoraciones se mantuvieron en el mismo sentido hasta que, tras episodios de mayor intensidad durante entrenamientos, se realizaron pruebas físicas que arrojaron indicios de lesión.
En varios casos, la resonancia magnética, determinante para confirmar el diagnóstico, no se realizó de manera inmediata. Este patrón se repite en distintos expedientes.
En el caso de Christopher González, tras reportar molestias después de su regreso a competencia, la indicación fue continuar con la actividad. El diagnóstico se confirmó después de los resultados de los estudios realizados por el jugador ante la negativa inicial del club.
En los de Jorge Orlando del Valle y Mateo González, persistieron las indicaciones de actividad pese a dolor, previo a la confirmación de sus respectivas lesiones.
GRADA pudo confirmar que la intervención de Zurisadai Paola Rodríguez Medina, médica de la Sub-17, permitió agilizar la realización de resonancias que eran ignoradas por la dirección de Fuerzas Básicas.
Carga de trabajo y contexto físico
Fuentes al interior del club aseguraron a este periódico que la carga de trabajo es “anormal”. Se describen semanas sin días de descanso, eliminación de días libres cuando han perdido y sesiones dobles en días consecutivos.
En este contexto, varios jugadores fueron obligados a seguir entrenando aun con molestias físicas, previo a la confirmación de sus lesiones.
Negligencia documentada desde 2025
Los casos recientes no surgen en el vacío.
En agosto de 2025, GRADA documentó más de 20 lesiones musculares en Fuerzas Básicas, además de al menos cuatro casos de gravedad que derivaron en cirugía.
Entre ellos se encontraba Sebastián Efrén Hernández Mena (Sub-15), operado el 3 de agosto por rotura de ligamento colateral. La lista incluía también a Iker Paredes Melgarejo (Sub-19, ligamento cruzado), Sebastián Magaña Rodea (Sub-17, menisco y tendón), Christopher González (Sub-17, ligamento cruzado) y Jorge Orlando del Valle (Sub-17, ligamento cruzado).
En ese momento, testimonios señalaban la carga de trabajo y la falta de experiencia en parte del personal encargado de la rehabilitación.
Uno de los elementos recurrentes fue el retraso en la realización de estudios. En el caso de Sebastián Magaña, la resonancia se realizó después de semanas de molestias, lo que derivó en una intervención quirúrgica. Un escenario similar se reportó en Jorge Orlando del Valle.
Rompen a una de sus “joyas”
El 30 de octubre de 2025, GRADA también documentó el caso de Iker Paredes Melgarejo, quien fue operado por una nueva ruptura de ligamento cruzado y menisco once meses después de su primera cirugía.
De acuerdo con fuentes médicas, en agosto una resonancia ya había detectado una ruptura parcial del injerto ligamentario y daño meniscal. El cuerpo médico del primer equipo recomendó no acelerar su regreso. Sin embargo, el área de Fuerzas Básicas autorizó su reincorporación a la actividad.
Paredes volvió a jugar el 17 de octubre. Días después, sufrió una nueva ruptura en la misma rodilla.
Patrones negativos no cambian
Los elementos documentados por GRADA a lo largo de 2025 como el retraso en estudios, continuidad en la actividad pese a molestias, recaídas tras rehabilitaciones prolongadas y decisiones médicas controvertidas coinciden con los testimonios recabados en los casos recientes.
Pese a los ajustes en la estructura de Fuerzas Básicas, con Albert Espigares ahora al frente del primer equipo y la continuidad de José Alujas en la Sub-19, se repiten los patrones de negligencia al interior del club con jugadores juveniles.
Retrasos en estudios médicos, juveniles que continúan entrenando con dolor y recaídas tras procesos de rehabilitación prolongados son una constante en el Club Puebla.