Puebla resistió en Tijuana, pero se le cerró el arco
El Puebla salió con vida del Estadio Caliente tras empatar sin goles ante los Xolos. El orden defensivo volvió a ser la base, se colgó el segundo cero consecutivo, pero la falta de contundencia privó a La Franja de un triunfo que, por momentos, parecía posible.
El Puebla sacó un punto valioso en una de las aduanas más incómodas del futbol mexicano. En la frontera, donde el ritmo, la cancha y la presión suelen pesar, La Franja volvió a competir y a sostenerse desde el orden, aunque también confirmó una realidad que empieza a inquietar: la sequía ofensiva se estiró a 345 minutos sin gol.
Fue el segundo empate consecutivo sin anotaciones para un equipo que muestra señales de vida, que no se descompone, pero que padece una alarmante anemia al frente.
El punto, en función del presupuesto y del contexto, es positivo; sin embargo, tras los 90 minutos queda la sensación de que el botín completo estuvo al alcance.
Con el regreso de Fernando Monárrez al once inicial —en lugar del suspendido Nicolás Díaz— y con la novedad de Ulises Torres apareciendo por primera vez en el banquillo, el Puebla saltó al campo con una idea clara: orden, disciplina y agresividad controlada.
Desde el primer minuto mordió la salida de los Xolos y probó con un disparo lejano de Esteban Lozano, machucado, pero que marcó la intención.
La Franja se plantó con dos líneas de cuatro bien definidas, esperando el error para salir rápido y combinar o saltar líneas.
Edgar Guerra avisó al 11’, mientras que el Tijuana respondió con una seguidilla de llegadas que encontraron siempre una zaga poblana bien escalonada y solidaria. Cuando los locales lograron romper líneas, ahí apareció el bloque defensivo para rechazar o incomodar.
El momento más claro del primer tiempo fue para el Puebla. Al 30’, Luis Gabriel Rey falló una oportunidad inmejorable dentro del área tras un centro de Monárrez; el remate se fue alto y la Franja dejó escapar una chance que, a la postre, pesaría.
Xolos insistió desde media distancia, pero sin la claridad suficiente para romper el cero antes del descanso.
La primera mitad se fue sin goles, con el Puebla sobreviviendo a los minutos de mayor agobio y cerrando incluso con mejores registros de tiros a puerta, reflejo de un equipo que no se limitó a aguantar.
Se cerró el arco
El complemento inició con empuje local. Tijuana apretó con remates de Preciado y Porozo, ambos bien contenidos por la defensa camotera, que mantuvo la concentración y el orden.
El Puebla respondió con un cabezazo de Lozano y comenzó a refrescar líneas con los ingresos de Alonso Ramírez y Kevin Velasco, buscando mayor movilidad al frente.
La Franja tuvo sus momentos. Guerra y Emiliano Gómez probaron desde fuera del área, pero sin la precisión necesaria para romper el cerrojo. Más tarde, Ignacio Maestro Puch y Ángelo Araos ingresaron para intentar el último empujón ofensivo, aunque el gol volvió a negarse.
En el cierre, el Puebla encontró dos ocasiones más a balón parado. Primero Navarro y luego Velasco, ambos desviados, sellaron una noche en la que el arco rival pareció empequeñecer. El silbatazo final decretó el 0-0.
El empate deja lecturas encontradas: el Puebla suma, vuelve a colgar el cero y confirma que defensivamente es un equipo confiable; pero también evidencia que, mientras el gol no aparezca, el margen será siempre corto.
En Tijuana se compitió, se resistió y, quizá, se dejó escapar algo más que un punto.