Fiesta española en Puebla: la Roja cerró con triunfo su camino al Mundial
Ante más de 50 mil aficionados en el estadio Cuauhtémoc, la Selección de España venció a Perú en su último compromiso de preparación antes de debutar en la Copa del Mundo 2026. Mikel Oyarzabal y Pedri encaminaron el triunfo de una escuadra ibérica que mostró argumentos para llegar como una de las favoritas al certamen.
Cuarenta años después, la Selección de España volvió a pisar el césped del estadio Cuauhtémoc. Lo hizo en circunstancias muy distintas a aquellas que marcaron su eliminación en México 86, pero con la misma capacidad para movilizar emociones.
La afición poblana respondió al llamado, llenó prácticamente el inmueble y convirtió al coloso de Maravillas en una auténtica extensión de territorio español.
Desde horas antes del encuentro, los alrededores del estadio se transformaron en una fiesta. Familias completas, aficionados llegados desde distintos estados del país y numerosos seguidores españoles residentes en México y particularmente en Puebla, se dieron cita para vivir una noche que, más allá del resultado, representó el regreso de una de las selecciones más importantes del planeta a una de las sedes históricas del futbol mexicano.
El Cuauhtémoc lució una imagen pocas veces vista en los últimos años. Las tribunas se vistieron de rojo, las camisetas de España dominaron el paisaje y cada aparición de los futbolistas europeos durante el calentamiento fue recibida con una ovación.
Puebla respondió como ciudad mundialista y recordó por qué sigue siendo una plaza capaz de albergar eventos internacionales de primer nivel.
Con apenas una semana por delante para el debut mundialista ante Cabo Verde, Luis de la Fuente apostó por una alineación muy cercana a la que podría utilizar en el estreno de la Copa del Mundo.
Las ausencias de Lamine Yamal y Nico Williams siguieron siendo tema de conversación durante toda la noche, pero el técnico riojano dejó claro que el funcionamiento colectivo continúa siendo la principal fortaleza de su equipo.
Desde los primeros minutos España se apoderó del balón y de las acciones. Apenas corría el minuto cuatro cuando Mikel Oyarzabal apareció dentro del área para abrir el marcador y confirmar que la diferencia futbolística entre ambos conjuntos podía reflejarse rápidamente en el resultado.
Perú intentó responder con orden y sacrificio, pero la circulación española encontró espacios con facilidad. La posesión permanente terminó desgastando a los sudamericanos y, pasada la media hora de juego, llegó el segundo golpe.
Ferrán Torres desbordó por el sector derecho y envió un servicio preciso para Pedri, quien apareció sin marca para empujar la pelota al fondo de las redes y establecer el 2-0.
Un festín para España
La ventaja permitió a España administrar el encuentro sin perder el control. Mientras tanto, uno de los focos de atención estuvo en la portería. Pese a las dudas surgidas tras la gran temporada de Joan García y la ausencia mundialista de Alex Remiro, De la Fuente mantuvo su confianza en Unai Simón como titular. Para el complemento también tuvo minutos David Raya, otro de los hombres llamados a competir por la posición.
El tercer tanto llegó apenas iniciada la segunda mitad. Un centro enviado por Pedri terminó convirtiéndose en una jugada desafortunada para Pedro Gallese, quien en su intento por desviar el balón terminó introduciéndolo en su propia portería para colocar el 3-0.
Con el marcador prácticamente definido, España bajó revoluciones y comenzó la rotación de futbolistas. Perú aprovechó entonces una desatención defensiva para descontar. Jairo Vélez encontró espacio a la espalda de la zaga y definió ante David Raya para colocar el 3-1 y darle algo de alegría a los aficionados peruanos presentes en el inmueble.
Los cambios modificaron el ritmo del partido durante el tramo final. España continuó controlando la posesión y generó algunas aproximaciones más, aunque sin la intensidad mostrada en la primera hora de juego. El resultado ya estaba sentenciado y la atención comenzó a trasladarse hacia el Mundial.
Mientras el reloj consumía los últimos minutos, buena parte del público permaneció en sus asientos para seguir observando a las figuras españolas. Cada intervención de Pedri, Oyarzabal o Ferrán Torres provocó aplausos de una afición que entendió la dimensión del espectáculo que estaba presenciando y que convirtió el amistoso en una auténtica celebración futbolística.
Al final, jugadores y aficionados compartieron un momento especial. Hubo saludos, fotografías y agradecimientos a una grada entregada que acompañó a España durante toda la velada.
El Cuauhtémoc volvió a ser escenario de una noche internacional memorable, reafirmando su lugar dentro de la historia mundialista y del futbol mexicano.
Así, cuatro décadas después de aquella dolorosa noche de México 86, España abandonó el estadio Cuauhtémoc con una sonrisa. La Roja se llevó la victoria, recibió el respaldo de miles de aficionados poblanos y cerró su preparación dejando la sensación de que cuenta con argumentos suficientes para aspirar a lo más alto cuando la Copa del Mundo levante oficialmente el telón.