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Pese a afición, México cumplió con Portugal

México firmó un empate sin goles ante Portugal en la reinauguración del estadio Azteca, en una actuación competitiva que contrastó con el comportamiento lamentable de la afición en las tribunas.

David
David Badillo

Actualizado: 29 MAR 2026 - 8:17

Pese a afición, México cumplió con Portugal
Foto: Cortesía

La noche que debía ser de fiesta terminó por dividirse en dos relatos opuestos: el de una selección mexicana que compitió con dignidad ante una potencia europea y el de una tribuna que, lejos de estar a la altura del escenario, terminó por empañar la velada con episodios reprobables.

Antes siquiera de que rodara el balón, la tragedia marcó el pulso. Un hombre, en aparente estado de ebriedad, cayó desde el segundo nivel de palcos hacia la explanada, perdiendo la vida al instante. Un hecho que estremeció el entorno y que puso una sombra pesada sobre la reinauguración del estadio Azteca.

Ya en lo futbolístico, el equipo de Javier Aguirre presentó una alineación que bien podría ser un anticipo de lo que veremos en el arranque mundialista. Destacaron las inclusiones de Álvaro Fidalgo y Obed Vargas, ambos estrenando titularidad, además de Brian Gutiérrez en el frente de ataque.

México salió con Raúl “Tala” Rangel en el arco; una línea defensiva con Israel Reyes, Johan Vásquez, César Montes y Jesús Gallardo; en el mediocampo Erik Lira, Obed Vargas y Álvaro Fidalgo; y al frente Piojo Alvarado, Brian Gutiérrez y Raúl Jiménez.

Portugal, por su parte, sin forzar de inicio, alineó a Rui Silva en portería; una zaga con Matheus Nunes, Antonio Silva, Renato Veiga y Nuno Mendes; mediocampo con Samu Costa, Rúben Neves y Bruno Fernandes; y en ataque Francisco Conceição, Gonçalo Ramos y João Félix.

Un primer tiempo de resistencia

El arranque fue claro en su lectura: México quiso la pelota, pero Portugal tuvo el filo. Apenas al minuto 11, un error en la salida obligó a Rangel a vestirse de héroe, achicando ante Bruno Fernandes en una acción que pudo cambiar el rumbo del partido.

El conjunto tricolor se ordenó bien en bloque bajo, cerrando espacios y apostando a transiciones que rara vez lograron prosperar. Alvarado sacrificó protagonismo ofensivo para contener las subidas de Nuno Mendes, mientras que Raúl Jiménez vivió aislado entre los centrales lusos.

Portugal, a medio gas, fue encontrando los caminos. Al 28’, Gonçalo Ramos estrelló un remate en el poste tras una jugada que evidenció la fragilidad momentánea de la zaga mexicana. Antes, el propio Fernandes ya había avisado sin puntería.

El descanso llegó con el 0-0, pero con sensaciones encontradas: Portugal había sido mejor con la pelota; México, sin embargo, había competido con orden. En ese tramo, Fidalgo y Gutiérrez destacaron como los más lúcidos del conjunto nacional.

Cuando entró Vitinha, cambió el partido

El segundo tiempo trajo consigo modificaciones y una revelación. El ingreso de Vitinha terminó por inclinar la balanza emocional y futbolística del encuentro.

México, por momentos, se soltó. Alvarado comenzó a recibir más de frente, encaró, probó de media distancia y dio señales de vida en ataque

También apareció Julián Quiñones para aportar profundidad, aunque lo hizo a cuentagotas para darle la razón a Javier Aguirre que lo ha contemplado poco o nada a pesar de su gran ritmo goleador en Arabia.

Pero el partido se fue enredando entre cambios, interrupciones y ajustes tácticos, hasta que emergió la figura distinta. Vitinha tomó la pelota y le dio sentido a cada posesión portuguesa.

A partir de su lectura, Portugal comenzó a combinar con mayor fluidez, a instalarse en campo rival y a recordar por qué es una de las selecciones más poderosas del mundo.

La que pudo ser

Cuando el reloj se consumía, México tuvo la más clara. Julián Quiñones metió un centro preciso, de esos que piden ser gol. Armando “Hormiga” González, con apenas minutos en la cancha, atacó el espacio con el timing perfecto pero su remate de cabeza se fue desviado.

Ahí se escapó la victoria. Ahí quedó la sensación de que México, incluso sin ser dominante, pudo haber firmado una noche redonda en lo deportivo.

El silbatazo y la derrota moral 

El 0-0 final tiene lecturas positivas para el equipo de Aguirre: se compitió, se resistió y por momentos se incomodó a un rival que había ganado cinco de los últimos seis enfrentamientos entre ambos.

Pero el cierre volvió a trasladar el foco a las tribunas. En los minutos finales, un sector de la afición volcó su apoyo hacia Portugal, coreando “oles” para el rival y lanzando el grito homofóbico contra su propio portero.

Una postal que contrasta con cualquier intento de reconstrucción futbolística. México aprobó el examen en la cancha. La afición, en cambio, reprobó estrepitosamente la noche en que el Azteca merecía otra historia.

Sobre el autor

David Badillo
David Badillo

David Alberto Badillo es un periodista poblano con más de 15 años de experiencia. Conductor de deportes en Puebla TV de 2011 a 2020, narrador de Pericos de Puebla en 2015 y 2016. Fue Director de Comunicación de Borregos Puebla de 2019 a 2023. Actualmente es comentarista en Multimedios Canal 6, columnista en Milenio y reportero en GRADA.