México empata ante Perú en un partido de pocas ideas y demasiados cambios
México igualó 1-1 ante Perú en un amistoso que dejó más dudas que conclusiones, con 11 cambios respecto al partido anterior y constantes movimientos durante el encuentro.
La Selección Mexicana quiso probar, mover piezas, repartir minutos y guardar algunas cartas para el compromiso del sábado ante Estados Unidos. El problema fue que, entre tanto cambio, también se perdió buena parte del futbol.
Ante Perú, el Tri ofreció un partido deslucido. Posesión por momentos, circulación sin demasiada profundidad, pocas ocasiones claras y un ritmo que nunca terminó de levantar. El 1-1 final reflejó, al menos en el marcador, un duelo parejo; en la cancha dejó la sensación de un experimento que nunca terminó de tomar forma.
Rafa Márquez modificó las 11 posiciones respecto al encuentro anterior. La intención era evidente: observar alternativas y administrar esfuerzos en una Fecha FIFA que todavía tiene pendientes los partido frente a Estados Unidos y Chile. Pero el cambio prácticamente completo del equipo también se notó en el funcionamiento.
México comenzó con la pelota, aunque eso no significó que tuviera el control real del partido. Perú cedió algunos metros y esperó su oportunidad, mientras el conjunto mexicano tocaba de un lado a otro sin encontrar demasiados caminos hacia el arco de Pedro Gallese.
Y cuando los peruanos decidieron adelantar un poco sus líneas, aparecieron los problemas.
Perú encontró la practicidad
A partir del minuto 17, Perú comenzó a llenar de centros el área mexicana. La fórmula fue sencilla y, por momentos, suficiente para poner en aprietos a la defensa del Tri.
Al 23’, un remate de cabeza de Violante terminó impactando en un defensor peruano y México reclamó una mano. El árbitro no concedió el penal y solamente señaló tiro de esquina.
Tres minutos después llegó el golpe. Vélez apareció solo frente a Óscar García y definió para poner el 1-0. Perú encontraba premio a sus aproximaciones mientras México seguía sin conseguir que su posesión se transformara en peligro.
El panorama no cambió demasiado después del gol. Los centros siguieron llegando y la defensa mexicana tuvo que trabajar más de lo que hubiera querido en un partido que, en teoría, servía precisamente para probar variantes.
Mateo Chávez estuvo cerca con un centro que se complicó para la defensa peruana y que Gallese alcanzó a desviar. Fue de las pocas acciones capaces de romper la monotonía de un primer tiempo que terminó con ventaja para Perú.
México se fue al descanso abajo y con la necesidad de encontrar algo más que circulación. Lo encontró rápido, aunque no precisamente a través de una jugada elaborada.
Al 49’, Víctor Guzmán se elevó dentro del área y conectó de cabeza para vencer a Gallese. El llamado Toro apareció en el momento justo y devolvió al Tri al partido con el 1-1.
El empate, sin embargo, tampoco transformó demasiado el encuentro. México tuvo algunos acercamientos. Orbelín Pineda probó al 65’ y su disparo pasó apenas desviado; antes, Mateo Chávez había exigido a Gallese con un tiro lejano.
Al 68’, un remate de López terminó en el poste y, casi de inmediato, Óscar García tuvo que intervenir para evitar que Perú volviera a ponerse arriba.
Fue probablemente el mejor tramo de un partido que necesitaba precisamente eso: algo de emoción. Pero entonces llegaron más cambios.
Un experimento de principio a fin
Rafa Márquez comenzó a mover nuevamente sus piezas. Al 61’ entraron Campillo, Santiago Gimenez y Romo por Guzmán, Berterame y García. Más tarde salieron Fidalgo, Pineda y Violante para dar paso a Alvarado, Camberos y Sandoval. Entre una modificación y otra, el partido terminó de perder continuidad.
No hubo tiempo suficiente para que las nuevas piezas se asentaran, ni tampoco demasiadas jugadas que permitieran sacar conclusiones contundentes. México terminó el amistoso con un empate que sirve para las estadísticas, pero poco para el espectáculo.
Perú también hizo modificaciones en la parte final y el encuentro se fue consumiendo entre faltas, cambios y posesiones intrascendentes. Tres minutos de compensación y nada más.
El silbatazo final encontró a México con el 1-1 y a un equipo que, más que convencer, dejó claro que Rafa Márquez todavía está buscando respuestas entre una baraja amplia de jugadores.
La explicación está en los 11 cambios y en la cercanía del duelo ante Estados Unidos. El partido del sábado tendrá otro peso y, presumiblemente, otra alineación.
Pero contra Perú, entre tanta prueba, México encontró muy poco futbol. Y para un amistoso que pretendía servir como ensayo, esa fue quizá la principal conclusión.