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Puebla Femenil: ver la realidad, perder la ilusión

Me indigna haber tenido la ilusión de ver algo diferente y mejor de lo que dejé en mi país. Un país que tiene la misma cantidad de población que todo el estado de Puebla. Tengo que admitir que no es que todo sea igual. Su infraestructura es mejor incluso que el fútbol masculino salvadoreño.

Camila
Camila Peña

Actualizado: 11 AGO 2025 - 22:50

Puebla Femenil: ver la realidad, perder la ilusión
Arte: GRADA

Desde que inició la Liga MX Femenil, para quien les escribe hoy, fue una referencia de desarrollo y apoyo al fútbol femenino en este continente. Sé que Estados Unidos llevaba ya años con una liga funcionando, pero ver a México apostarle a tener una, fue un antes y después. Ya no estaba en edad para aspirar a jugar de manera profesional. Aparte, mi carrera en medios estaba consolidada y estaba enfocada en eso. 

Igual, fue mucha alegría, porque desde El Salvador, México fue siempre un referente en desarrollo deportivo. Siempre decimos que la ventaja son como mínimo 50 años de avances. 

Recuerdo bien ver noticias en redes de las campeonas, de las jugadoras que empezaban a venir. Recuerdo a la perfección la noticia de la primera salvadoreña que vino a la Liga MX. Fue una sorpresa ver a una compatriota arribar a una liga competitiva, con mejores ritmos de entrenamiento, mejor ritmo de juego. Con un profesionalismo de verdad a comparación de la liga femenil que hay en El Salvador. 

Al tener en mis planes salir de mi país para venir a uno en el que todo se ve más avanzado, tenía la ilusión de volver a ir al Cuauhtémoc. Pero esta vez, a ver al Puebla Femenil. No estaba tan enterada de cómo estaban las cosas con La Franja. Es difícil que llegue tanta información de la interna o cosas muy locales estando en otro país. Siempre he dicho que no es lo mismo verlo de fuera que vivirlo localmente. 

Con el paso de las semanas y con la incorporación en este grupo de medios empecé a entender que no hay muchas diferencias. Que son pocos los equipos que se toman en serio a su equipo femenil. Que entienden cómo invertir y sacar réditos. Que entienden que son algo independiente del equipo varonil. Que si quieren ver resultados las cosas se deben hacer y se deben hacer bien. 

Mi amor por Puebla no está en discusión. Está ciudad tiene mucha historia con mi familia. En esta ciudad he tomado decisiones muy importantes en mi vida. Por eso, a pesar de no haber nacido en la ciudad que ve al Popocatépetl humear, desde que vine la primera vez, me sentí en casa. Por eso, ver al Puebla Femenil como está en estos momentos me entristece. Me molesta. Me frustra. Me indigna. 

Es muy frustrante ver como un equipo con una excelente plaza no ha sabido gestionar ni administrar. Sé que hay mucha gente dentro de su funcionamiento que de sol a sol se desvive por mejorar las condiciones y la situación. Que aman su trabajo. Que se entregan a él sin dudarlo. Sé que son personas que, obviamente, están más identificados que yo con los colores de la ciudad. Que son personas que anhelan ver al Puebla en otra posición. 

Ayer salió un informe en el que comparé el inicio del Puebla desde el 2018 a la fecha. Incluso comparé cada torneo desde entonces hasta hoy. Y es ahí donde viene la frustración. Porque el inicio no fue malo. Se llegó a Cuartos de Final contra Tigres. La única ocasión en la que la Franja Femenil se metió a Liguilla. Ver el declive, ver los resultados de los partidos, ver los números -que pueden llegar a ser muy fríos y dolorosos- no fue agradable. Fue molesto. Incómodo. 

Pero luego preguntándome porque las cosas en lugar de mejorar, empeoran, llegué a una conclusión. No estoy tan lejos de El Salvador. No estoy tan lejos de ver tratos similares a los que vi cuando estuve en selección nacional. Respetando las distancias entre un club y una selección. Entendí que no puedo frustrarme por las chicas que están en cancha, por la gente que trabaja detrás de foco. Entendí por qué si podía indignarme. 

Me indigna haber tenido la ilusión de ver algo diferente y mejor de lo que dejé en mi país. Un país que tiene la misma cantidad de población que todo el estado de Puebla. Tengo que admitir que no es que todo sea igual. Su infraestructura es mejor incluso que el fútbol masculino salvadoreño. Pero no dista mucho de lo que ví en el pulgarcito de América. Duele verme con el globo desinflado. Duele ver, como a un equipo legendario, que vio mi abuelo, que quizá no se imaginó que tendría equipo femenino, no se le da la importancia debida. Duele ver que quienes toman decisiones no les importa. Duele ver que es un barco a la deriva, con muchas dificultades, pero sin personas capaces de tomar buenas decisiones para levantarlo. 

Duele ver y conocer a las personas que están dentro, trabajando a diario para mejorar. Duele saber que intentan resolver, pero es que los mandan a la guerra con espadas de madera. Ojalá, un día no muy lejano, pueda decir que el Puebla Femenil es un referente en esta liga y para otros países. 

Ojalá, algún día, las jugadoras extranjeras quieran venir a formar parte del proyecto. Ojalá también, algún día, los pagos sean competitivos y atractivos comparados con los otros equipos. Ojalá, algún día, el Puebla tenga en sus filas a jugadoras como LeSommer, Hermoso y más. 

A las chicas, que día a día visten los colores de la franja, esta servidora que algún día soñó con hacer lo que hacen a diario, solo les pide que den siempre el 100% en cancha. No solo en los partidos, sino también en los entrenos.

Sé que el panorama puede parecer complejo, pero a veces la garra y la entrega sacan adelante hasta los barcos mal mantenidos y dirigidos.

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