Tristezza infinita
Desde el 9 de julio de 2006, Italia ha pasado amarguras que hoy se reflejan con tres ausencias consecutivas en la Copa del Mundo, un hecho sin precedentes. El cuatro veces campeón del mundo suma 12 años lejos de la máxima fiesta el fútbol.
Sin que nadie lo pudiera imaginar, ni en los escenarios más dantescos, Italia pasaría de la gloria al infierno en cuestión de 20 años. Aquel capítulo imborrable el 9 de julio de 2006 cuando se consagró tetracampeón del mundo en el Estadio Olímpico de Berlín marcó la pauta de lo que sería un descenso que todavía no tiene freno.
Muy lejos ya quedaron aquellas fotografías en la que apareció una generación dorada con Gianluigi Buffon, Alessandro Nesta, Fabio Cannavaro, Mauro Camoranessi, Fabio Grosso, Daniele De Rossi, Genaro Gattuso, Andrea Pirlo, Alessandro Del Piero, Francesco Totti, Luca Toni y Filippo Inzaghi. Esa fue la última noche gloriosa de Italia.
Luego de un proceso tranquilo, el campeón del mundo llegaba a Sudáfrica 2010 con muchas dudas, pues la derrota con México en el último amistoso previo al arranque del Mundial daba señales que nadie quiso ver. Italia quedó fuera en un grupo que parecía más que accesible con Paraguay, Nueva Zelanda y Eslovaquia.
Para la siguiente Copa del Mundo en Brasil 2014, la Squadra Azzurra venía con una nueva generación de futbolistas que había dado señales de mejora en la Eurocopa 2012 que perdió ante España en la gran final y que dejó buenas sensaciones en la Copa Confederaciones 2013, sin embargo, el tormento apenas llegaría.
La aventura mundialista empezaba bien con el triunfo 2-1 ante Inglaterra, no obstante, sorpresivamente cayeron contra la mejor Costa Rica de la historia por la mínima y finalmente, llegó el que es hasta el día de hoy, su último juego en una Copa del Mundo: 24 de junio de 2014 cuando cayeron 1-0 ante Uruguay en un juego eclipsado por aquella mordida de Luis Suárez a Giorgio Chiellini.
En ese momento, las alarmas ya estaban encendidas, pero al interior del fútbol italiano todavía no querían ver lo que era inevitable, tarde o temprano la crisis cobraría secuelas en la Azzurra. Al ser segundo lugar del Grupo G en las Eliminatorias UEFA, Italia se jugó el boleto con Suecia cayendo 1-0 en el global marcando su primera ausencia desde 1958 y el adiós de “Gigi” Buffon.
El golpe había sido indescriptible, las cosas parecían tener un rumbo esperanzador con Roberto Mancini, quien les dio el que es un milagro futbolístico con la Eurocopa 2020 (2021 por pandemia) llegando a tener una racha de 37 partidos invictos, no obstante, tres empates, uno de ellos ante Irlanda del Norte en la última fecha los puso de nueva cuenta en un repechaje donde lucharían contra los fantasmas.
Italia se midió ante Macedonia del Norte en las semifinales del Final Four de UEFA, no obstante, ocurrió lo impensado el 24 de marzo de 2022; un gol de Aleksandar Trajkovski dejó fuera a la Azzurra por segunda ocasión consecutiva poniendo el que parecía el golpe más duro en la historia del fútbol italiano.
Con ocho años de ausencia, Italia volvía a la carga de nueva cuenta ahora que el Mundial 2026 ya cuenta con 48 selecciones, parecía inevitable su regreso como tetracampeón del mundo, pero no, otra vez la soberbia, la falta de autocrítica en la FIGC y el poco trabajo en las nuevas generaciones puso a la Squadra Azzurra contra las cuerdas.
Apoyados de la generación que ganó el Mundial 2006 con Genaro Gattuso en la cabeza, Italia daba señales de vida, pero repitió los costosos errores de los últimos años: falta de contundencia, nerviosismo y empates que lo llevaron de nueva cuenta con el fantasma del repechaje teniendo una nueva oportunidad.
Primero, un sufrido pase ante Gales que se definió en tanda de penales y posteriormente, llegó la imagen que hoy pesa en todos los diarios italianos, la prematura celebración de algunos jugadores porque su rival sería Bosnia-Herzegovina a quien vieron por debajo del hombro y lo pagaron caro.
En Sarajevo, Italia había marcado primero y el boleto se veía cerca, pero Alessandro Bastoni cometió una falta imprudente que le costó la expulsión, algo que terminó por cambiar el juego por completo, pues a partir de ahí, el equipo local logró empatar el juego llegando a los penales donde ganaron 4-1 marcando una nueva eliminación para el tetracampeón del mundo.
Con su nueva eliminación de la Copa del Mundo 2026, el cuatro veces campeón del mundo volverá a ver la fiesta del fútbol desde su sillón, algo que se ha hecho recurrente desde 2017 cuando ocurrió por primera vez lo que en ese entonces fue catalogado como una catástrofe sin pensar que era apenas el punto medio de una severa crisis.
Los factores para entender esta crisis deportiva profunda son variados: exceso de extranjeros sin nivel, falta de competitividad en los clubes de Serie A, ausencia de líderes en la Selección de Italia, minúsculo desarrollo en las fuerzas básicas, inestabilidad en el banquillo del combinado azzurro son tan solo algunos.
El fracaso ya generó efectos inmediatos: Gabriele Gravina, presidente de la FIGC presentó su renuncia tras la exigencia del Ministro de Deportes de Italia, Andrea Abodi. A esta baja se suma que Gianluigi Buffon dimitió como director de selecciones nacionales y que Gennaro Gattuso dejó de ser el director técnico de Italia.
Después de este fracaso, Italia busca un resurgir. Será cuestión de tiempo para saberlo.