Se sembró la semilla
Los Pericos de Puebla perdieron la Serie de Campeonato de la Zona Sur pero lograron algo que no se mide en carreras o juegos ganados: credibilidad. La pelota ahora está en manos de la directiva y en particular de su dueño durante el beisbol de estufa.
El 2026 lucía como un año muy difícil para el beisbol mexicano. Coincidir el mismo verano con un Mundial de Futbol en casa, era un reto para la LMB y sus principales plazas. Ciudades grandes, enormes metrópolis como la capital del país o Monterrey, que tuvieron encuentros mundialistas, o la Angelópolis, que si bien es cierto no tuvo un partido oficial pero sí vibró con la presencia ni más ni menos que del campeón del mundo, era un reto en todos los aspectos deportivos y mediáticos.
La narrativa construida desde “los grandes medios” —a veces hasta abusiva, exagerada y antipática— sobre los Diablos Rojos del México, su aura de invencibles y la meta del tricampeonato, ayudó mucho a mantener viva la flama de la pasión y la expectación en la Ciudad de México y en el resto de las plazas. Eran tres interrogantes que mantuvieron la atención: ¿Diablos será tricampeón?, ¿Quién podrá eliminarlos?, y de ser así, ¿Quién será el campeón?
Uno de los equipos que desde muy temprano en el calendario alzó la mano fueron precisamente los Pericos de Puebla. Aquella barrida en mayo dejó un mensaje optimista para una afición que en las dos últimas temporadas había sufrido la eliminación ante el acérrimo rival.
Otro fantasma que rondaba era el de 2023 cuando la Novena Verde también eliminó al México y a la postre se alzó con el título. Sin embargo, había que plasmarlo a la hora buena: en los playoffs. Luego del campeonato, las exhibiciones de los Pericos habían sido de medianas a malas en la fiesta grande. En 2024 y 2025 el récord de la temporada regular no distó mucho de la marca de 2026, pero las sensaciones de principio a fin fueron otras.
La primera serie de postemporada le dio un empujón a los emplumados que llegaron con el cuchillo entre los dientes ante los Diablos y allí alcanzaron su mejor momento. No es ni la primera ni la última vez que un equipo se vacía luego de una batalla ante el gran favorito y parece ser otro en una instancia más avanzada.
Los Olmecas de Tabasco rondaron la eliminación en las dos series previas a la final del Sur, pero ese “casi” estar muertos los volvió un equipo mucho más complicado. El Puebla lo sufrió en carne propia y Tijuana podría padecerlo también en la Serie del Rey. Siendo honestos, el único juego en el que los Pericos fueron realmente superiores a la novena de Tabasco fue en el primero de la serie. En los otros cuatro partidos ganó el que tenía que ganar.
Duele decirlo, pero a Puebla no le tocaba esta vez, aún no. La temporada fue buena a secas y la magia de los playoffs le permitieron descubrir al cuerpo técnico y a la directiva que hay una base muy sólida, tierra fértil con potencial pero todavía hay que sembrar más para dar el siguiente paso y bordar la séptima estrella en el escudo de los Pericos.
La rotación abridora tiene tres cartas muy fuertes en la figura de Antonio Santos, Vladimir Gutiérrez y Fernando Lozano, empero, apuntalar ese cuerpo de pitcheo y darle otros dos brazos de la misma o mayor jerarquía, es la diferencia entre ser un buen equipo y un trabuco.
Vendrá ahora el mercado bajo, otoñal y de invierno, la etapa de oficina que comienza a construir los campeonatos. Grupo Prodi de José Miguel Bejos vive el pináculo como corporativo y a nivel deportivo está en una etapa de esplendor. A las empresas de Pepe Miguel les va bien y tanto el Atlas de Guadalajara en el futbol, como los Pericos de Puebla en el beisbol, parecen apuntar alto.
Pero además de la ejecución sobre el terreno de juego y el trabajo de la inteligencia deportiva a nivel directivo, una chequera gorda y a disposición de los clubes es la única vía para, no asegurar, pero al menos acercarse al éxito. Por ahora llega una pausa, muy larga, de más de 7 meses hasta que se vuelva a cantar el playball.
La semilla se sembró y 2027 tiene que ser la continuación de una historia que comenzó a escribir capítulos memorables en 2026.
No es un punto final, ni siquiera un punto y aparte, son los puntos suspensivos de un relato que debe tener como culminación el campeonato que este año no llegó.