La desgraciada realidad del Club América
Esta temporada fue una burla auténtica a lo que el club América significa en el fútbol mexicano.
Esta temporada fue una burla auténtica a lo que el club América significa en el fútbol mexicano. La dictadura sin consecuencias ni buenas ni malas para Sergio Baños goza de tiempo de sobra al mando d e una d e las instituciones más grandes existentes.
Explicado desde la historia del club, donde venían jugadores estrella, bombazos de mercado que generaba aún más odio en la Grada rival unida con los compinches de otros equipos para hacer aún más válido el lema "Ódiame Más", esa cultura y modo de vida donde los jugadores descartados iban a otros equipos a ser estrellas y las figuras del club brillaban saliendo al extranjero ha quedado dilapidada bajo el absurdo de Baños y compañía.
Con Solari hubo un acierto mayúsculo para darle estructura y potenciar el presente, en ese entonces, del equipo. Sírvase de referencia que lo que construyó Santiago, no solo en cancha sino en los que venían, fue la piedra angular del tricampeonato. Aun con la mala gestión del Tano y la tendencia fortuita de Jardine al frente del club, los jugadores lograron con base en sus esfuerzos y talentos y a pesar de las ridículas decisiones y parados tácticos del hoy (todavía y ojalá que pronto no más) entrenador azulcrema salir exitosos.
El único partido que tuvo una estrategia acertada y que significó el aplauso de muchos periodistas y fanáticos del momento fue aquel juego contra Toluca donde parecía que el mismísimo Cardozo anotaría nuevamente desde el recuerdo.
El ridículo de ayer y hace días en el partido de ida, además de las temporadas últimas donde más miedo era burla lo que generaba el equipo y sus actuaciones, son la gota que ha rebasado ya varios vasos en la gestión de Baños.
Para y por el bien del fútbol en el club, Jardine se debe ir junto con sus varios fichajes que parecen los descartes de todos.
De entrada los 3 brasileños, que de eso solo el pasaporte, cero fútbol Jogo Bonito, deben marcharse. Dourado que siendo un 5 nominal juega siempre para atrás en lugar de ser la salida, Vinicius Lima que pareciera lo trajeron del retiro de cualquier liga dominguera y Veiga que parecía ser el 10 soñado y terminó siendo un zurdo muy corto de ideas y visión futbolística. Siguiendolos, Gutierrez y Violante, figurines de sus ex equipos demostraron, como muchos más del pasado, que jugar en el América no es para todos. Araujo quien hizo bien en sus primeros 2 o 3 años y luego solamente coexistió. A algunos jóvenes les falta todavía rodaje o de plano no apuntan a mucho. Salas debe muchísimo fútbol, con la complexión que tiene no retiene un balón ni genera un buen servicio de poste. El gol de ayer no lo exime de lo que no ha mostrado en muchos partidos. Dávila sobra desde el primer partido que jugó de amarillo. Los extranjeros que lleguen deben ser referentes como en su último tiempo lo fue Fidalgo e históricamente lo fueron el Negro Santos, Zamorano, Reinoso, el Piojo, el Ruso, Zelada, Biyik, Kalusha... ¡vaya! Hasta a Kléber le damos, un escalón debajo de estos, reconocimiento. Hoy día parece que América se convirtió en el equipo que toma lo que le quieran vender y luego se convence que fichó bien.
La jerarquía del club exige un entrenador a la altura de la historia y hoy en un mercado exigente yo veo dos opciones que harían un cambio. Indudablemente con la salida forzosa de Baños, ha hecho más daños que beneficios a la institución.
El club demanda un entrenador con ideas claras pero con el temple para guiar un vestidor pesado. A mi parecer, hoy solamente hay dos opciones al alcance y necesidad de América: Almeyda y Larcamón. No importando el pasado de ambos sino el futuro que pueden ofrecer al club. Cualquiera de ellos con una reestructuración inteligente de la plantilla ofrecerá nuevamente una oportunidad de ser ese equipo que se espera juegue como mandamás de la Liga.
Jardine y sus jugadores han llegado al límite del americanismo pleno. Deben irse con todo y el Director Deportivo para ofrecer una oportunidad de cambio positivo a la institución. Cualquier opción fuera de ellos será uno o varios pasos atrás.
Y recuerden, la pelota siempre al 10.