GRADA Opinión

Cuando la soberbia lleva al fracaso, Efraín Juárez

Entender lo que se necesita para ser un Director Técnico exitoso no sucede de la noche a la mañana y mucho menos por un título obtenido en una liga, con todo respeto, de nivel competitivo menor.

Antonio
Antonio Palomino

Actualizado: 27 MAY 2026 - 0:30

Cuando la soberbia lleva al fracaso, Efraín Juárez
Arte: GRADA

Entender lo que se necesita para ser un Director Técnico exitoso no sucede de la noche a la mañana y mucho menos por un título obtenido en una liga, con todo respeto, de nivel competitivo menor.

La fama, mal ubicada, lo hizo llegar a Pumas de la UNAM en 2025 como si fuera el salvador de todo lo malo del fútbol y de la institución.  Un jugador que en sus inicios era promesa de un grande y terminó siendo un jugador regular que tuvo oportunidad de viajar a España y Escocia como principales destinos para demostrar el fútbol que tuvo, y después intentar un terrible retorno a un club enorme del cual no era perteneciente, y luego mal terminar su carrera entre Canadá y Noruega.

Hizo carrera de entrenador, aprendió los conceptos y la experiencia que tuvo como jugador, parecía darle las herramientas necesarias para hacer un trabajo constante y coherente para llegar a buen puerto.  Tuvo una experiencia en Estados Unidos y Bélgica digna de un buen aprendiz, ganando título en la MLS y adquiriendo experiencia en el Standard de Lieja y el Club Brugge.  Solo debía caminar con paso seguro y posiblemente ser un entrenador mexicano joven que pudiera transmitir lo aprendido desde muy joven en la Selección sub17 campeona, su paso por el FC Barcelona y el sinuoso sendero que le constituyó su carrera, sin embargo ocurrió todo lo contrario.  

En su primer experiencia como cabeza de un club la opción fue ir a un fútbol rocoso, peligroso y complicado como el colombiano, donde obtuvo un par de títulos con Atlético Nacional y luego de hacer desbarajustes celebrando una victoria ante el rival y recibir su castigo en multas y salir casi despedido aterrizó en Pumas, su casa, su cuna y la misión era devolver al club a los puestos que competían por jugar finales.  

El presente de los felinos en ese momento no era el más agradable, con saldo perdedor en sus primeros partidos, luego en su segunda temporada se vio un cambio en el equipo pero el registro de sus partidos siguió siendo negativo en cuanto a triunfos y derrotas, no obstante lograron calificar pero no pasaron de octavos de final.  En su tercer torneo a cargo de los universitarios el cambio en los números institucionales fueron totalmente positivos, lo que llevó a pensar que sería finalmente el torneo donde el equipo felino podría alcanzar el título que se había negado desde hace ya 15 años y los que sumen todavía.  Todo parecía apuntar a un buen final de torneo, después del susto (por decirlo de manera decente) que se llevaron con América, y luego sobrevivir a los Tuzos desde su propia área y con una suerte indescriptible donde 4 jugadas que serían gol habitual de los de Pachuca, terminaron en cualquier lugar lejos de la red.  Vino Cruz Azul y en una final de ida muy pausada, pasmada y sin mucho entretenimiento futbolístico, pactaron el empate a cero para dejar todo para la vuelta.

Domingo 24 y los Universitarios pensaban y visualizaban el título en sus manos, y aqui entran varias razones para las que este final no se hizo posible.

Dice el dicho "la copa no se mira, ni se toca".  En los últimos tiempos, solamente Gabigol en Flamengo la tocó y la ganó, pero esta es una manda obligada en el mundo del futbol.  Y estas reglas no escritas, que rayan en lo mítico se deben respetar, los más grandes del mundo se apegan a esta sentencia pero el mortal brasileño quiso ser mas fuerte que lo que el fútbol manda y la tocó, tiempo después, no se ganó.  Obviamente esta sentencia es meramente idealista, pero si algo que no hay que tentar en el mundo del deporte de las patadas es a la suerte de las reglas no escritas.

Más allá de esta cábala mal aplicada, está la razón real del fracaso de los Pumas:  Su entrenador y su fama mal encausada a soberbia.  Quiso ser mas inteligente que todos, más pragmático que todos, con un mejor discurso, con la pinta de quien gana siempre y la suerte sale de sus dedos al chasquido inmediato, y ni los más expertos y grandes entrenadores del mundo conviertieron todo en oro como este núbel entrenador quiero hacer pensar a los fanático ansiosos de victorias y a la mayoría de la prensa deportiva, que hoy parecen mas fanáticos de estadio que especialistas en el análisis deportivo objetivo.

Al final, el planteamiento de Efraín Juárez en la temporada, con un equipo timorato, con expectativas de quiebres de partidos nulas y con una liguilla jugada para no perder, dio el fruto correcto a estas variables conjuntas.  Mantuvo el quinto lugar en la mayor parte del torneo y por resultados ajenos terminó subiendo al primer lugar provocando la corta memoria de la gente para emocionarse con lo último que ven y no con el proceso.  Esto repercutió en 6 partidos finales que dieron mucho que pensar en la forma de enfrentar futbolísticamente al rival, pero esto lo opaca a la soberbia y la falta modestia de los discursos entre vacíos y raros del timonel universitario.  Hay entrenadores que manejan la presión mediática hacia ellos de manera eficiente, aquí solamente hubo una luz muy brillante que encegueció a Efraín y así llevó a su equipo entre escenarios borrosos al final que les alcanzó solamente para la medalla de plata.

Falta mucho que demostrar con este Club y para y por el bien de ambos, un bañito de humildad antes de comenzar el siguiente torneo le vendría muy bien al entrenador.

Y recuerden, la pelota siempre al 10.

Sobre el autor