De la cancha al alma: la historia de Sandra Ríos
La metodóloga deportiva y árbitro de futbol adaptado, Sandra Ríos, compartió en entrevista con Desde La GRADA, su experiencia en la Paralimpiada Nacional y su compromiso con los deportistas ciegos.
Con una trayectoria marcada por la vocación social y el amor al deporte, Sandra Ríos se ha convertido en una figura clave en el desarrollo del futbol para ciegos en Puebla y en México, desde su labor como árbitro hasta su papel en la formación de atletas adaptados.
Pese a haber emprendido un nuevo rumbo profesional, Sandra Ríos mantiene intacto su compromiso con el deporte adaptado y, en particular, con los futbolistas ciegos de Topos de Puebla, una institución que considera su hogar y en la que ha dejado una huella profunda.
“Tomé un proyecto con la Secretaría de Deporte y Juventud como metodóloga deportiva. Pero siempre apoyando a Topos, que ha sido mi casa durante mucho tiempo y que por parte del director Jorge Lanzagorta siempre he tenido el impulso”.
Su más reciente experiencia en la Paralimpiada Nacional marcó un nuevo capítulo en su carrera, esta vez desde el arbitraje. Luego de años de acompañar a los deportistas desde la mesa y el cronómetro, Sandra vivió la intensidad del juego dentro del campo, donde el contacto físico y la concentración adquieren una dimensión distinta.
“Gran experiencia de vida ahora como árbitro en la Paralimpiada Nacional y de entrar como segundo árbitro fue mi debut en cancha, había estado en cronómetro y en mesa —que me encanta— pero ahora la experiencia de estar en cancha fue impresionante”.
Ríos reconoce que su llegada al arbitraje de futbol adaptado fue casi fortuita, pero encontró en ese ámbito una nueva forma de servir a los atletas con discapacidad visual. Su historia refleja cómo la pasión por el futbol puede transformarse en un vehículo de inclusión y de crecimiento personal.
“Llegué por accidente, a mí el futbol (el convencional y ahora el adaptado) siempre me ha cobijado de una manera impresionante, hoy me declaro hija del futbol. Jorge Lazagorta me invitó a una capacitación en la ciudad de México donde certificaron árbitros y entrenadores”.
Su labor arbitral se desarrolla en condiciones muy distintas a las del futbol convencional. En el campo de juego para ciegos, los riesgos son constantes y la empatía del silbante se vuelve indispensable para proteger a los jugadores y mantener la esencia competitiva del deporte.
“Es muy difícil ser árbitro de futbol para ciegos. Entra mucho el criterio de dónde se está jugando. Hay contusiones cerebrales, fracturas de nariz, las patadas son el pan de cada día”.
Empatía y pasión
Más allá de su rol como metodóloga o árbitra, Sandra Ríos se ha convertido en una aliada de los deportistas adaptados. Su sensibilidad la ha acercado a las emociones de los atletas, quienes pocas veces reciben el reconocimiento mediático que merecen.
Una anécdota con el equipo de “Desde La GRADA” ilustra esa conexión humana.
“Veníamos de regreso de Aguascalientes y ustedes hicieron una publicación sobre cómo se ha desarrollado el deporte en la Paralimpiada y traía yo a los chicos de atletismo, venía yo leyendo y les comenté que ya los habían publicado en GRADA y les leí el artículo. La verdad es que la emoción que ellos demuestran, de no creerse la atención que nunca se les ha dado, es indescriptible”.
Con una visión profundamente humana, Sandra Ríos orienta sus proyectos a fortalecer el desarrollo integral del atleta, más allá de los resultados o las medallas. Su propósito, dice, es que el deporte adaptado sea un espacio de transformación y dignidad para cada persona involucrada.
“Mi trabajo está enfocado fielmente en el deportista, mi fuerte es la parte pedagógica, formativa y humana en la que mi intención es supervisar que no se vean sólo los resultados, sino el impacto de vida”.
En cada cancha, en cada capacitación y en cada historia que acompaña, Sandra Ríos encarna el espíritu del deporte como una herramienta de inclusión y esperanza. Su labor con los futbolistas ciegos no sólo rompe barreras, sino que inspira a mirar el deporte desde el corazón.