Bajo granizo y con voluntad, Ferrera salió a hombros en Tlaxcala
Un aguacero con granizo retrasó el festejo en la Jorge “El Ranchero” Aguilar, pero la afición respondió y casi llenó el coso. Jesús Sosa tomó la alternativa y Antonio Ferrera rubricó la tarde con el mejor toro de La Antigua.
La tarde quiso torcerse antes de comenzar. Un aguacero con granizo cayó con furia sobre el ruedo de la Plaza de Toros Jorge “El Ranchero” Aguilar, obligando a posponer el inicio hasta entrada la noche.
El albero, anegado y pesado, exigió el oficio de los monosabios, que, a golpe de rastrillo y entrega, devolvieron condiciones a la arena. La empresa Redondeles no se replegó y los toreros tampoco: hubo determinación de tirar hacia adelante.
Y la afición de Tlaxcala, paciente y fiel, respondió hasta rozar el lleno. Cuando hay toros, hay plaza.
Saltó al ruedo un encierro de La Antigua, propiedad de don Jorge de Haro, de hechuras dispares y juego desigual. En el conjunto, destacó con claridad el quinto, que sacó clase y transmisión, marcando el pulso de la función.
La alternativa, entre expectación y temple
Jesús Sosa vivió la ceremonia mayor al doctorarse como matador de toros. Recibió la alternativa con “Rumoroso”, número 71, con 472 kilos, bajo el padrinazgo de Antonio Ferrera y con Román Collado y Luis David Adame como testigos.
Hubo emoción en el rito y disposición del novel, que dejó pasajes estimables en su primero para dar una vuelta al ruedo. En el que cerró plaza, voluntad sin premio mayor y palmas de reconocimiento.
Antonio Ferrera, siempre torero de recursos y lectura, encontró en su lote las teclas para construir. En su primero dejó detalles de oficio, saludando desde el tercio.

Pero fue en el quinto —el mejor del envío— donde se asentó la tarde: entendimiento, pulso y una faena que creció en hondura hasta la suerte suprema. Dos orejas que lo catapultaron a la salida a hombros, rubricando una actuación de mando.
Román Collado no tuvo opción clara en su lote. Su disposición no encontró eco en embestidas ásperas y sin entrega; silencio tras dos trasteos de búsqueda.
Luis David Adame mostró firmeza y exposición. En el cuarto hilvanó una labor de mérito que le valió una oreja, mientras que en el séptimo volvió a dejar constancia de su actitud, siendo reconocido con palmas.
La afición sostuvo la noche
Cuando el cielo se vino abajo, la empresa no se movió de llevar a cabo el festejo. La plaza aguantó, esperó y empujó para que la corrida se diera. La cuadrilla hizo su parte y los toreros honraron el compromiso. La fiesta, que tantas veces pende de un hilo, esa noche se sostuvo con el pulso de todos.
Ferrera salió a hombros como imagen final de un festejo que, entre agua y granizo, encontró en la voluntad su mejor argumento.
Y en la memoria quedó la certeza: en “El Ranchero”, cuando hay toros, hay verdad.
Ficha del festejo
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Plaza de Toros Jorge “El Ranchero” Aguilar, Tlaxcala.
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Casi lleno en los tendidos.
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Ocho toros de La Antigua, desiguales en presencia y juego; destacó el 5º.
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Jesús Sosa (alternativa): Vuelta al ruedo y palmas.
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Antonio Ferrera: Al tercio y dos orejas.
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Román Collado: Silencio y silencio.
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Luis David Adame: Oreja y palmas.
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Incidencias: Fuerte aguacero con granizo retrasó el inicio; el ruedo fue acondicionado por los monosabios. Salió a hombros Antonio Ferrera.