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Sebastián Ibelles: tres orejas y a hombros en Huamantla

El mexiquense aprovechó a plenitud las condiciones de su lote, cortó una oreja a su primero y dos al sexto, el mejor toro de la corrida, que fue premiado con arrastre lento. José Mauricio obtuvo un trofeo y Carlos Fuentes se fue de vacío tras una tarde de voluntad y entrega.

David
David Badillo

Actualizado: 10 AGO 2026 - 8:34

Sebastián Ibelles: tres orejas y a hombros en Huamantla
Foto: Cortesía

La Feria de Huamantla abrió el telón taurino el domingo con una tarde que rápidamente encontró protagonista. El nombre de Sebastián Ibelles terminó por imponerse en la primera corrida del serial, después de que el torero mexiquense aprovechara cuanto le ofreció su lote para cortar tres orejas y abandonar a hombros la plaza "La Taurina".

Había que saber esperar, entender los tiempos y, sobre todo, no dejar pasar la oportunidad. Ibelles lo hizo. Una oreja frente a su primero y dos más ante el sexto, el toro de El Salitrillo que terminó siendo el mejor ejemplar de la corrida y que recibió el reconocimiento de arrastre lento, fueron el balance de una actuación que fue creciendo hasta convertirse en la gran noticia de la tarde.

La plaza, con tres cuartos de entrada, vivió una corrida de feria con ese ambiente especial que acompaña a Huamantla cuando los toros llegan a sus calles y a sus plazas en agosto.

Los tendidos respondieron y la afición encontró una tarde con diferentes matices, en la que los toros de Brito y el ejemplar de El Salitrillo ofrecieron presencia y juego variado.

Y entre todos los toreros, fue Ibelles quien encontró el camino más claro hacia el triunfo. Desde su primer turno salió decidido a no conformarse con cumplir. El mexiquense entendió que una tarde de feria exige algo más que ponerse delante: exige aprovechar cada resquicio que deje el toro y convertirlo, si las condiciones lo permiten, en una faena capaz de tocar la sensibilidad de los tendidos.

Ante su primero encontró argumentos para construir una actuación que terminó por ser reconocida con una oreja. Era el primer aviso de que el torero venía dispuesto a hacer valer la oportunidad.

Pero la tarde todavía tenía guardada la mejor carta. El sexto toro apareció en el ruedo con la responsabilidad de cerrar el festejo y terminó convirtiéndose en el gran aliado de Ibelles. El ejemplar de El Salitrillo, de 460 kilos, mostró las condiciones que le permitieron sobresalir del conjunto y, al final, recibir el premio de arrastre lento.

Frente a él estaba un torero que ya llevaba una oreja en el esportón y que sabía perfectamente lo que tenía delante: la posibilidad de transformar una buena actuación en una tarde grande.

Ibelles no dudó

La faena fue tomando vuelo conforme el toro respondió y el torero encontró la manera de llevar la embestida. Hubo entendimiento, disposición y ese punto indispensable de ambición que distingue al torero que sale a buscar el triunfo.

Los tendidos se fueron entregando. Y cuando llegó la hora de los trofeos, la petición tuvo respuesta. Dos orejas para Sebastián Ibelles. Tres en total. La tarde estaba hecha.

El festejo encontró entonces su fotografía: Ibelles sobre los hombros, la afición reconociendo al triunfador y la plaza "La Taurina" despidiendo con entusiasmo al torero que había sabido aprovechar de principio a fin sus oportunidades.

José Mauricio, por su parte, también dejó su huella en la primera corrida de feria. El diestro salió con oficio y determinación y encontró en su primero materia para construir una actuación que llegó a los tendidos.

La faena fue reconocida con una oreja, colocándolo momentáneamente entre los candidatos a quedarse con el triunfo de la tarde.

Sin embargo, el cuarto no le permitió repetir la historia. José Mauricio volvió a intentarlo y puso sobre la arena su experiencia, pero esta vez el resultado se quedó en el reconocimiento del público, que le tributó una ovación.

Su balance final fue de una oreja y una ovación. Una tarde seria, de oficio y de esas en las que el torero deja constancia de su capacidad, aunque el premio mayor termine en otras manos.

Carlos Fuentes tuvo delante el camino más complicado hacia los trofeos. Voluntarioso durante toda la tarde, buscó la forma de imponerse a las condiciones de sus dos toros y no dejó de insistir.

Con su primero escuchó una ovación. Con el quinto volvió a mostrar disposición y mantuvo la pelea hasta el final, incluso después de un aviso. Nuevamente el público reconoció su esfuerzo con una ovación.

Se fue sin orejas, pero no sin haber dejado constancia de que la voluntad estuvo de su lado durante toda la corrida.

En el apartado ganadero, los toros de Brito y el ejemplar de El Salitrillo tuvieron presencia y juego variado. Los pesos fueron de 467, 455, 455, 457, 472 y 460 kilos.

El sexto terminó sobresaliendo.

Y no deja de ser significativo que precisamente el toro que mejor respondió fuera el que permitió a Ibelles cerrar la tarde con las dos orejas que necesitaba para abrir la puerta grande.

La ganadería puso las condiciones; el torero tuvo que interpretarlas. Ahí estuvo una de las claves de la corrida. Porque en una plaza de toros nunca está escrito el resultado.

El animal puede ofrecer posibilidades, pero es el torero quien tiene que descubrirlas, administrarlas y llevarlas hasta donde la muleta y su capacidad sean capaces de conducirlas.

La Feria de Huamantla apenas levanta el telón, pero la primera puerta grande ya tuvo dueño.

Sobre el autor

David Badillo
David Badillo

David Alberto Badillo es un periodista poblano con más de 15 años de experiencia. Conductor de deportes en Puebla TV de 2011 a 2020, narrador de Pericos de Puebla en 2015 y 2016. Fue Director de Comunicación de Borregos Puebla de 2019 a 2023. Actualmente es comentarista en Multimedios Canal 6, columnista en Milenio y reportero en GRADA.