La austeridad golpea a los Aztecas UDLAP: viajes de 34 horas y uniformes reciclados
Informe GRADA: El programa deportivo de la UDLAP enfrenta una etapa de austeridad que ha cambiado las condiciones de sus atletas, con viajes de hasta 18 horas por carretera, reducción de viáticos y uniformes deteriorados. La desaparición del taekwondo, los recortes de becas y los antecedentes de equipos sin hospedaje exhiben el alcance de las medidas que afectan a distintas disciplinas de los Aztecas.
Diecisiete horas de carretera para disputar un partido de futbol americano. Ese fue el recorrido que realizaron los Aztecas de la Universidad de las Américas Puebla (UDLAP) para enfrentar a los Borregos Salvajes del Tecnológico de Monterrey, en un viaje que, de acuerdo con fuentes consultadas por GRADA, habría respondido a un presunto castigo de rectoría en medio de una temporada de malos resultados.
Lo que antes se resolvía con traslados aéreos hoy forma parte de una realidad muy distinta para la Tribu Verde: viajes interminables, viáticos reducidos, uniformes deteriorados y decisiones administrativas que han modificado las condiciones en las que sus deportistas representan a una de las instituciones universitarias de mayor tradición deportiva en México.
Informe GRADA pudo conocer que estas medidas no se limitan al futbol americano. Los equipos de futbol femenil, basquetbol y otras disciplinas también han enfrentado cambios en sus itinerarios y condiciones de competencia, mientras que la desaparición del programa de taekwondo y los recortes de becas deportivas completan un panorama de austeridad que contrasta con el prestigio construido por los Aztecas durante décadas.
La transformación deportiva de la UDLAP, presentada institucionalmente como una reestructuración de sus programas, comienza a reflejarse en situaciones que van mucho más allá de los resultados sobre el terreno de juego.
17 horas de carretera y una vapuleada
Uno de los episodios más recientes ocurrió durante la última semana de octubre, cuando el equipo de futbol americano de los Aztecas UDLAP tuvo que trasladarse por carretera desde San Andrés Cholula hasta Nuevo León para enfrentar a los Borregos Salvajes del Tecnológico de Monterrey, dentro de la Conferencia de los 14 Grandes de la Organización Nacional Estudiantil de Futbol Americano (ONEFA).
De acuerdo con información recabada por GRADA, el conjunto universitario emprendió el viaje el jueves 29 de octubre a las 8:30 horas y llegó a su destino alrededor de las 2:30 de la madrugada del viernes 30, después de aproximadamente 18 horas de traslado.
Fuentes cercanas al programa deportivo señalaron que la determinación de realizar el recorrido en autobús habría respondido a un presunto castigo de rectoría por la complicada temporada del equipo. Incluso, según estos testimonios, se habría considerado la posibilidad de no disputar el encuentro, aunque las eventuales sanciones deportivas y económicas de ONEFA habrían llevado a descartar esa alternativa.
Esta versión sobre el supuesto castigo no ha sido confirmada oficialmente por la universidad, pero forma parte de los señalamientos recogidos por este periódico en torno a las decisiones que han afectado la operación del equipo.
El extenso recorrido también generó inquietud entre integrantes del entorno de la Tribu Verde por las condiciones de seguridad en las carreteras del país y el desgaste físico que representa permanecer tantas horas en un autobús antes de afrontar un compromiso de alta exigencia.
En el terreno deportivo, los Aztecas terminaron sufriendo una contundente derrota de 51-7 frente a los Borregos Salvajes, resultado que profundizó una temporada complicada para el conjunto de San Andrés Cholula, que cerró con marca de dos victorias y seis derrotas.
Aunque el resultado no puede atribuirse exclusivamente a las condiciones del traslado, las fuentes consultadas señalaron que el desgaste físico y anímico del viaje fue motivo de preocupación dentro del equipo.
La situación tampoco terminó con el fin del partido. Los jugadores tuvieron que emprender el regreso a Puebla mediante otro recorrido terrestre de aproximadamente 18 horas, acumulando más de 35 horas de carretera entre la ida y la vuelta.
El episodio ocurre en medio de los cambios deportivos de la institución, después de una temporada marcada por los malos resultados, la salida del entrenador Raúl Rivera y el relevo en la dirección deportiva.
Uniformes de tres años
La austeridad también puede observarse en algo tan elemental como la indumentaria con la que los Aztecas salen al emparrillado.
GRADA pudo conocer que el equipo de futbol americano ha utilizado de manera recurrente uniformes que datan de 2023, los cuales acumulan tres temporadas de competencia y presentan un desgaste considerable.
De acuerdo con las fuentes consultadas, algunas prendas muestran parches, costuras deterioradas e incluso roturas, condiciones que contrastan con la imagen que durante años distinguió a uno de los programas más representativos del futbol americano universitario.
La situación resulta especialmente llamativa por tratarse de una institución que históricamente ha hecho de la identidad de sus equipos, sus colores y su presencia deportiva una parte importante de su prestigio.
En medio de este escenario apareció durante la temporada 2026 una indumentaria negra que llamó la atención entre los seguidores de la Tribu Verde.
Sin embargo, según la información obtenida por este medio, el uniforme no habría surgido únicamente como una iniciativa de renovación de imagen, sino que habría sido entregado como un obsequio de un benefactor cuya identidad no ha podido establecerse.
La nueva indumentaria permitió alternar el uso de los uniformes tradicionales, algunos de los cuales ya presentaban señales evidentes de deterioro.
Los cambios también alcanzaron elementos que forman parte de la experiencia de los aficionados en el Templo del Dolor. Seguidores del conjunto universitario señalaron a GRADA que durante la temporada 2026 la tradicional botarga de los Aztecas estuvo ausente de los encuentros, perdiéndose uno de los símbolos habituales del ambiente en el estadio.
Aunque la ausencia de la mascota no tiene la misma gravedad que las condiciones de traslado o equipamiento de los jugadores, constituye otro ejemplo de las modificaciones que ha experimentado el programa deportivo.
Las futbolistas también pagan la cuenta
Los largos recorridos por carretera no son exclusivos del equipo de futbol americano.
El conjunto femenil de futbol de los Aztecas UDLAP también ha tenido que afrontar traslados terrestres prolongados para cumplir con sus compromisos dentro de la Comisión Nacional Deportiva Estudiantil de Instituciones Privadas (CONADEIP).
Las dirigidas por Alberni Sabino, quienes alcanzaron el subcampeonato nacional la temporada pasada después de caer frente a las Borregas Salvajes del Tecnológico de Monterrey, han tenido que incorporar estos desplazamientos a su preparación competitiva.
Se trata de un equipo que ha mantenido protagonismo dentro del futbol universitario y que, pese a las modificaciones en sus condiciones de viaje, continúa compitiendo por los primeros lugares de la División I Femenil.
La exigencia de estos traslados adquiere relevancia por las horas de descanso, recuperación y preparación que requieren las deportistas antes de enfrentar compromisos de alto rendimiento.
Mientras el conjunto femenil busca mantenerse en la zona de clasificación, sus resultados deportivos contrastan con las condiciones logísticas que, de acuerdo con los testimonios recogidos, se han vuelto cada vez más habituales.
El caso también permite observar que la austeridad no responde únicamente a la situación competitiva de un equipo con malos resultados, sino que alcanza a disciplinas que han conseguido mantenerse entre las protagonistas de sus respectivos campeonatos.
De los hoteles a dormir en la duela
Los antecedentes de problemas logísticos en el deporte de la UDLAP no comenzaron con la actual temporada de futbol americano.
En febrero de 2025, GRADA reveló en su columna A Puerta Cerrada un episodio que involucró al equipo femenil de basquetbol dirigido por Angélica García, cuyas integrantes terminaron durmiendo sobre la duela durante una gira deportiva por el norte del país.
En aquella ocasión, las Aztecas habían disputado compromisos en Guadalajara, Jalisco, antes de continuar su recorrido hacia Tijuana, Baja California, donde tenían programado enfrentar a los Zorros del CETYS.
Sin embargo, de acuerdo con la información publicada entonces por este medio, las jugadoras fueron notificadas de que no contaban con alojamiento en un hotel, por lo que terminaron pasando la noche sobre la duela de las instalaciones deportivas del CETYS.
El episodio exhibió una situación particularmente delicada para un programa universitario que compite en una de las principales ligas estudiantiles del país.
No se trataba solamente de una modificación en la comodidad del viaje, sino de las condiciones mínimas de descanso que requieren las deportistas para afrontar encuentros de alta exigencia.
Después de que GRADA dio a conocer el caso, testigos señalaron que al interior de la institución se habría solicitado dejar atrás el asunto, bajo el argumento de que situaciones de esa naturaleza eran habituales dentro del basquetbol universitario.
Aquellos testimonios también apuntaron a dificultades logísticas en otras disciplinas, entre ellas el voleibol y el entonces vigente programa de taekwondo.
El antecedente adquiere una nueva dimensión frente a los recientes señalamientos sobre traslados, viáticos y condiciones de competencia, pues muestra que los problemas reportados no se limitan a un solo equipo ni a un episodio aislado.
El taekwondo, fuera
La reestructuración deportiva de la UDLAP también ha tenido consecuencias en la permanencia de sus disciplinas.
A mediados de 2026, la entonces directora de Deportes, Maricruz “Macky” Castro García, anunció la desaparición del programa de taekwondo como parte de la reorganización institucional contemplada en el proyecto 2026-2030.
La decisión estableció una nueva concentración de esfuerzos en cinco disciplinas consideradas prioritarias: futbol americano, futbol, voleibol, atletismo y basquetbol.
Con ello se puso fin a uno de los programas que mayores satisfacciones deportivas había entregado a la institución, incluyendo una etapa en la que los Aztecas consiguieron el tricampeonato nacional dentro de CONADEIP.
La medida afectó la continuidad del programa en el que participaban 18 atletas, algunos de ellos con resultados destacados en competencias nacionales e internacionales.
Entre los casos más representativos aparece Fernanda Hernández Medina, quien consiguió la medalla de plata para México en los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026.
El resultado internacional de la deportista permitió dimensionar el nivel competitivo que había alcanzado una disciplina que dejó de formar parte de la estructura deportiva universitaria.
Durante la explicación de la reestructuración se mencionó la necesidad de concentrar recursos y esfuerzos en los deportes prioritarios, una determinación que abrió cuestionamientos sobre el futuro de otras disciplinas y las oportunidades de desarrollo para sus representantes.
A la desaparición del taekwondo se suman los señalamientos sobre recortes de becas deportivas e institucionales, cuyas condiciones y criterios de asignación han generado inquietud entre integrantes del entorno universitario.
La reducción de programas y apoyos constituye uno de los aspectos más relevantes de la transformación deportiva, pues sus consecuencias no se limitan a una temporada, sino que pueden modificar las oportunidades de formación y competencia de futuras generaciones.
Una tradición frente a la austeridad
Durante décadas, los Aztecas UDLAP construyeron buena parte de su prestigio sobre una tradición de excelencia deportiva que convirtió a la institución en protagonista de campeonatos nacionales y en un referente de distintas disciplinas universitarias.
El futbol americano, el basquetbol, el futbol, el atletismo y el voleibol han formado parte de una identidad que trascendió las instalaciones de San Andrés Cholula y permitió que generaciones de deportistas encontraran oportunidades para desarrollarse dentro y fuera de las canchas.
Sin embargo, la información recabada por GRADA muestra una realidad que contrasta con esa trayectoria.
Los viajes de hasta 18 horas por carretera, los uniformes que acumulan temporadas de desgaste, los antecedentes de equipos sin hospedaje, la reducción de viáticos y la desaparición de disciplinas dibujan un escenario en el que las decisiones administrativas tienen consecuencias directas sobre la actividad deportiva.
A ello se suma el cambio de autoridades dentro del programa, que abre interrogantes sobre el rumbo que tomará la institución y las condiciones bajo las cuales competirán sus equipos en los próximos años.