Inició la reconstrucción de Tigres UMAD para Temporada 2026-2027
Luego de una temporada de transición que terminó con presencia en los Ocho Grandes, los Tigres UMAD ya perfilan la siguiente campaña bajo la dirección de Radai Villaseñor.
La etapa de renovación continúa en la Universidad Madero. Tras varios años instalados entre las potencias del baloncesto universitario mexicano, los Tigres UMAD concluyeron un nuevo ciclo competitivo dentro de la Liga de la Asociación de Básquetbol Estudiantil, una campaña marcada por ajustes, aprendizaje y el comienzo de una nueva gestión en el banquillo.
Después del histórico proceso encabezado por el programa maderista en temporadas recientes —con títulos nacionales, finales consecutivas y presencia permanente entre los mejores equipos del país— el conjunto felino afrontó el ciclo 2025-2026 con la llegada de Radai Villaseñor como entrenador principal, tomando el relevo de una estructura que ya exigía mantener estándares elevados.
El coach fue presentado en julio del año pasado y asumió el reto de conducir a un plantel acostumbrado a competir por campeonatos. A pesar de ello, los Tigres consiguieron mantenerse dentro de la élite nacional, avanzando nuevamente al Ocho Grandes y cerrando la temporada regular como uno de los cuatro mejores sembrados del país.
Al interior de la UMAD, el análisis apunta también al proceso de formación y adaptación que vivió el grupo a lo largo del año deportivo. Villaseñor reconoció que el balance deja sensaciones positivas, aunque también áreas importantes por fortalecer rumbo al siguiente calendario.
El entrenador maderista explicó que uno de los aspectos más importantes de este primer año fue entender la dinámica emocional y deportiva de un grupo que venía de temporadas altamente exitosas, con la presión constante de mantenerse entre los protagonistas nacionales.
Bajo esa perspectiva, consideró que el crecimiento del equipo debe construirse desde la identidad y el compromiso colectivo antes que únicamente desde los marcadores.
“Es una temporada sui generis porque nunca la había tenido de esta manera porque, al final del día, todo lo que había hecho era en cuestiones de División 2 y como asistente en División 1. Fue un placer conocer a los muchachos en esta faceta y la verdad es que siempre me voy a quedar primero con la persona antes que con el jugador”.
El coach también destacó el valor humano del grupo y la importancia de fortalecer el entorno universitario alrededor del equipo, especialmente en una institución que históricamente ha convertido al baloncesto en una de sus principales cartas de presentación dentro del deporte colegial mexicano.
“Al disfrutarlos de esta forma comprendo más el valor de lo que hago con la parte formativa, la parte de en verdad ser un guía o líder para ellos y convertirte en más que un entrenador; no ganar por ganar definitivamente no es mi objetivo”.
Villaseñor admitió además que el cierre de temporada dejó lecciones importantes tanto en lo deportivo como en la planeación interna del programa. La intención del cuerpo técnico será corregir detalles físicos, tácticos y de adaptación competitiva para que los Tigres vuelvan a colocarse en la pelea directa por el campeonato nacional.
“Estoy convencido de que hay cosas que me gustaron, pero también estoy convencido de que hay cosas que se tienen que modificar y eso lo iremos haciendo poco a poco”.
La eliminación en la ronda de cuartos de final dejó claro que el proyecto aún atraviesa un proceso de consolidación, aunque también confirmó que los Tigres UMAD continúan siendo una de las instituciones más competitivas del baloncesto universitario mexicano.
Con el cierre de la campaña, el programa maderista ya comenzó a trabajar en la planeación física y deportiva de cara al ciclo 2026-2027. El cuerpo técnico contempla una etapa de recuperación muscular, trabajo regenerativo y posteriormente una preparación más intensa durante el verano.
La ruta hacia la próxima temporada
Dentro de esa planificación, la UMAD pretende que el equipo llegue al siguiente semestre con mejores condiciones físicas y menor desgaste acumulado, tomando en cuenta la exigencia que representa competir durante varios meses en la Liga ABE, además de mantener el equilibrio académico de los estudiantes deportistas. “Vamos a tener dos periodos vacacionales porque entro a la parte de retroalimentación de la postemporada”.
El entrenador explicó que durante las próximas semanas los jugadores trabajarán principalmente en aspectos preventivos y de recuperación física, priorizando movilidad, fortalecimiento articular y reacondicionamiento general antes de entrar a la etapa más fuerte de la pretemporada.
“Ellos van a regresar a entrenar para poder empezar a hacer trabajos de regeneración muscular, entonces empiezan ese trabajo y lo harán durante un mes entre regeneraciones, activaciones, articulaciones y movilidad”.
Posteriormente el equipo romperá filas por algunos días antes de volver a concentrarse para el arranque formal de la preparación rumbo a una nueva temporada, en la que los Tigres buscarán recuperar protagonismo dentro de la máxima categoría del baloncesto universitario nacional.
“Ya de ahí viene el periodo más intenso en cuestión de adaptaciones, crecimiento y desarrollo. Terminamos más o menos el 6 de julio; después tienen vacaciones y nos reportamos a pretemporada a partir del 21 de julio”.