En noche de locura, Pericos ganó el primero del año
La Parvada Verde vino de atrás en un duelo desbordado de errores, carreras y emociones, resuelto con un batazo clave de Samar Leyva. El pitcheo y una defensa de cuatro errores siguen siendo señales de alarma.
Los Pericos de Puebla ganaron, sí, pero lo hicieron caminando sobre una cuerda floja que ellos mismos tensaron hasta el límite. En un juego caótico, con una defensa errática y con tintes de desastre anunciado, la novena emplumada superó 12-11 a los Conspiradores de Querétaro en el primer duelo de la serie en el Hermanos Serdán.
Fue un triunfo que vale, y mucho, por las circunstancias. Pero también uno que deja al descubierto problemas graves que, de repetirse, no siempre tendrán final feliz.
Porque el Puebla ganó a pesar de su pitcheo y a pesar de su defensa.
Desde el arranque, el juego se torció por completo con la salida de Cameron Gann.
El abridor no tuvo control ni presencia: apenas 1.1 entradas, cuatro carreras toleradas y la sensación constante de que cada turno rival podía terminar en daño. Su corta labor obligó a mover el bullpen desde muy temprano, descomponiendo cualquier plan de manejo.
Y si eso no era suficiente, el relevo terminó por convertir el juego en una montaña rusa. El caso más evidente fue el de Yoimer Camacho, quien ni siquiera pudo sacar un out: permitió cuatro hits, dos cuadrangulares consecutivos y cuatro carreras en un abrir y cerrar de ojos.
Fue el momento en que el juego se rompió por completo y en el que Querétaro tomó una ventaja que parecía definitiva. En total, el pitcheo emplumado permitió 11 carreras —ocho limpias— y tres cuadrangulares. Una cifra que, en condiciones normales, sentencia cualquier partido.
A eso se le sumó una defensa errática: cuatro errores, tres de ellos de Luis Castro, que regalaron outs, extendieron innings y alimentaron el ataque rival. El Puebla hizo todo para perderlo. Y, aun así, lo ganó.
Ahí es donde aparece el verdadero mérito de la noche: el lineup de los Pericos. Porque mientras el pitcheo se desmoronaba, la ofensiva sostuvo al equipo entrada tras entrada. Doce carreras, doce imparables, tres cuadrangulares —dos de Estamy Ureña y uno de David Rodríguez— y producción constante en momentos de presión.
Nunca dejaron de responder
El séptimo inning fue una muestra clara: cuadrangulares espalda con espalda de Rodríguez y Ureña para mantenerse en la pelea cuando el juego parecía escaparse.
Y en la novena, ya contra las cuerdas, el equipo armó un rally con paciencia, contacto y oportunismo.
El batazo que salvó la noche
Con dos outs y el juego en su punto más crítico, Samar Leyva apareció para cambiar la narrativa en el fondo de la novena entrada para poner de cabeza el primero del compromiso.
El segunda base conectó un batazo al jardín izquierdo que terminó vaciando las bases y desatando la locura en el parque.
Un extrabase que valió el juego
Leyva, que había tenido participación discreta, de tres nada antes del turno toral del partido, terminó siendo el héroe con tres producidas en la noche y el swing más importante del encuentro.
Su batazo no sólo dejó tendidos a los Conspiradores, también maquilló una noche que, en otro contexto, habría sido duramente señalada.
Victoria que no engaña
Porque el 12-11 no esconde nada. Puebla ganó, sí, pero con un pitcheo que no compite y una defensa que regala outs, este tipo de juegos suelen perderse nueve de cada diez veces.
Hoy, la ofensiva rescató lo que parecía perdido. Hoy, el lineup cargó con todo.
Pero si Cameron Gann sigue saliendo así, si Yoimer Camacho vuelve a incendiar un inning en cuestión de minutos y si la defensa continúa fallando, no habrá rally que alcance.
Pericos ganó. Pero está lejos de convencer por ahora.