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Jesús Sommers: una leyenda eterna de la LMB y de los Pericos de Puebla

Líder de hits en la historia de la Liga Mexicana de Beisbol con 3,004 imparables, 27 temporadas y récords de longevidad, Jesús “Chucho” Sommers dejó una huella indeleble en el beisbol mexicano. En Puebla conectó 379 hits en su primera etapa y volvió en 1995 para cerrar el círculo con los Pericos de Puebla.

David
David Badillo

Actualizado: 23 FEB 2026 - 0:11

Jesús Sommers: una leyenda eterna de la LMB y de los Pericos de Puebla
Arte: GRADA

Aunque militó con varias organizaciones del beisbol mexicano, Jesús “Chucho” Sommers dejó gratos recuerdos con la "Parvada Verde" de mediados de la década de los setenta. Con el Puebla vivió aquellos agarrones memorables ante los Diablos Rojos del México en la postemporada y fue parte de la metamorfosis de la franquicia cuando cambió su nombre de “Pericos” a “Ángeles”.

La Liga Mexicana perdió a su “Rey del Hit”, pero su legado permanecerá intacto en cada caja de bateo del país. Sommers, nacido el 11 de noviembre de 1949 en Guaymas, Sonora, falleció el 21 de febrero de 2026 a los 76 años, dejando una herencia estadística y simbólica difícil de igualar.

Fue el primer pelotero en alcanzar los 3,000 imparables en el circuito y aún hoy, tres décadas después de su retiro, nadie ha superado sus 3,004 hits.

Hijo de Lonnie Sommers, pelotero estadounidense que jugó en México en la década de los 40, Jesús creció entre historias de dugout y diamante. Debutó como profesional a los 16 años y en 1970 llegó a la LMB con los Leones de Yucatán.

Su carrera abarcó 27 temporadas ininterrumpidas en verano, un récord de longevidad que habla tanto de su talento como de su disciplina física. Pasó por Yucatán, Puebla, Aguascalientes, Tampico, Toluca, México, Tabasco, León, Torreón, Jalisco, Industriales, Veracruz y Poza Rica, acumulando números que lo colocan en la élite histórica: promedio vitalicio de .291, 1,455 carreras anotadas, 1,534 producidas, 241 cuadrangulares, 138 bases robadas y 488 dobles (segundo lugar histórico).

También posee las marcas de más temporadas (27), más juegos (2,908) y más turnos al bat (10,327) en la historia de la LMB. En 19 campañas superó los 100 hits —récord compartido—, en nueve bateó por encima de .300 y en 11 conectó al menos 10 cuadrangulares.

Fue tercera base durante 18 temporadas, cifra tope para la posición en la liga, antes de mudarse a la inicial y cerrar como bateador designado. 

El arte de batear

Sommers convirtió el contacto en una escuela. Era meticuloso al extremo: adelgazaba la empuñadura de sus bates con una navaja para ajustar el agarre y tener mayor control en el swing. No era un bateador de ráfagas, sino de constancia; no intimidaba con poder descomunal, sino con la certeza de que, tarde o temprano, la bola saldría disparada hacia el jardín.

En 1986 firmó la mejor campaña ofensiva de su trayectoria: .356 de promedio, 160 hits y 100 carreras anotadas. Un año después produjo 114 rayitas, su máximo personal. Fue campeón con los Rieleros de Aguascalientes en 1978 —temporada en la que superó por primera vez los .300 (.304)— y con los Diablos Rojos del México en 1981, año en que aportó .316 en 119 juegos para la novena escarlata.

El 30 de abril de 1987 alcanzó los 2,000 hits; el 16 de julio de 1993 empató la marca histórica de Héctor Espino con 2,752; y el 17 de mayo de 1996, jugando para Poza Rica, se convirtió en el primer pelotero en la historia de la LMB en llegar a 3,000 imparables. Cerró su carrera con 3,004, cifra que lo mantiene como líder absoluto.

Puebla, plaza entrañable

Aunque su leyenda es nacional, en Puebla escribió capítulos de especial significado. Entre 1974 y 1976 vistió la franela de los Pericos - Ángeles y posteriormente regresó con el Puebla  para retirarse en 1995. En ese primer ciclo en la Angelópolis acumuló 379 hits, consolidándose como uno de los bates más confiables del lineup.

La campaña de 1976 fue particularmente brillante: conectó 157 imparables, la segunda cifra más alta de su carrera en un solo año. Aquellos equipos poblanos, que vivían los primeros años del parque Hermanos Serdán (inaugurado en 1973), encontraron en Sommers a un referente ofensivo y a un profesional respetado en el clubhouse.

Casi veinte años más tarde, en 1995, regresó a Puebla para una última etapa con los Pericos bajo el mando de Francisco “Paquín” Estrada. No volvió como promesa, sino como institución viviente del bateo mexicano. Su retorno cerró un círculo afectivo con la afición poblana, que pudo despedir en el terreno a una figura histórica del beisbol nacional.

Más allá del diamante

En la Liga Mexicana del Pacífico también dejó huella con 1,073 hits en 25 temporadas. Tras su retiro en 1996 inició carrera como mánager; dirigió nueve equipos en la LMB y compiló marca de 330-339 en 670 juegos (.493). Fue entronizado al Salón de la Fama del Beisbol Mexicano en 2002, reconocimiento natural para quien redefinió el estándar de la consistencia ofensiva.

Jesús “El Guapetón” Sommers dedicó su vida entera al beisbol: jugador, manager, coach, instructor y mentor. En Puebla, su nombre sigue asociado a tardes de contacto puro y a la certeza de que el bate, en sus manos, era una herramienta de precisión.

Cuando se repasan las cifras históricas de la Liga Mexicana, su nombre encabeza la columna de hits con 3,004. Más que un número, es la suma de casi tres décadas de disciplina, carácter y amor por el juego. 

En la LMB y en el diamante verde de Puebla, el “Rey del Hit” seguirá siendo referencia obligada cada vez que alguien aspire a la inmortalidad con un swing.

Sobre el autor

David Badillo
David Badillo

David Alberto Badillo es un periodista poblano con más de 15 años de experiencia. Conductor de deportes en Puebla TV de 2011 a 2020, narrador de Pericos de Puebla en 2015 y 2016. Fue Director de Comunicación de Borregos Puebla de 2019 a 2023. Actualmente es comentarista en Multimedios Canal 6, columnista en Milenio y reportero en GRADA.