GRADA Entrevista

Espigares ordenaba mentir sobre lesiones, acusa ex readaptador del Club Puebla

El ex readaptador de Fuerzas Básicas de la Franja, Carlos Díaz Mena, detalló en “Desde La GRADA” el modus operandi de Albert Espigares para bloquear a jugadores sanos y órdenes para mentir sobre lesiones. Además, confirmó que el personal médico no tiene cédulas profesionales. Su testimonio exhibe un problema estructural que la institución sigue negando públicamente.

Gerardo
Gerardo Cano

Actualizado: 28 NOV 2025 - 23:23

Espigares ordenaba mentir sobre lesiones, acusa ex readaptador del Club Puebla
Arte: Rodolfo Madrid

Las prácticas internas del Club Puebla en Fuerzas Básicas —lesiones mal gestionadas, bloqueos a jugadores recuperados y decisiones tomadas por encima de criterios médicos— han sido documentadas por GRADA durante la gestión de Albert Espigares, director de categorías juveniles.

Cuando este medio cuestionó el pasado viernes durante su presentación como director técnico del primer equipo, Espigares respondió que había “verdades a medias” y que las lesiones se “dan en todos los equipos”.

Ahora, uno de los testigos directos de ese manejo interno decidió hablar con nombre y apellido.

Demostrando con hechos, documentos y testimonios lo publicado en este periodo, GRADA presentó nueva información a partir de la visita de Carlos Díaz, hasta hace poco readaptador físico de las Fuerzas Básicas enfranjadas, cuya salida se dio por no “amoldarse” a las malas prácticas de Albert Espigares.

En su visita al programa “Desde La GRADA”, el readaptador —con más de 10 años de experiencia en el deporte— detalló que su paso por el primer equipo duró apenas tres meses, de julio a septiembre, y que su relación con el club terminó después de negarse a mentir sistemáticamente a los jugadores del club.

“Yo únicamente estuve de julio a septiembre, tres meses en los que me di cuenta de toda la artimaña que ahí traen. Todo lo que Espigares dijo en la conferencia de prensa de hace unos días es una completa mentira”.

Confirmando hechos

Díaz Mena recordó que su llegada a La Franja se dio originalmente como fisioterapeuta de Fuerzas Básicas. Con el tiempo, y tras ajustes internos, terminó asumiendo el rol de readaptador físico, es decir, el encargado de trabajar con jugadores que están entre la recuperación clínica y el regreso a la cancha.

“Ellos no habían tenido un readaptador físico desde hace muchos años. Ellos deciden que me quede ahí porque tenía el perfil. El coordinador del área médica de Fuerzas Básicas, Gabriel de Uriarte Quiroz, me comenta que los tratamientos no se están haciendo de la forma más correcta y me pide que apoye”.

Desde esa posición, Díaz fue testigo de la crisis de lesiones que vivía el club y que GRADA documentó a inicios de agosto: más de 20 futbolistas lastimados, siete de ellos con ruptura de ligamento cruzado.

“Empiezan a mandarme un grupo de jugadores y me dicen, “oye, corrige esto, revisa esto”. Lo que empezó de poco después se convirtió en una carga excesiva de tratamientos que querían de un día para otro, eran más de 20 jugadores, entre ellos, había algunos de ligamento cruzado, meniscos, desgarrados, porque todo eso es 100 por ciento real”.

Ante ese escenario, el especialista en readaptación asegura que tuvo que “meter mano” con su experiencia para intentar corregir procesos y evitar más daños. En ese punto, se encontró con otro problema que GRADA ya había revelado el 11 de septiembre: los bloqueos a jugadores que ya estaban listos para volver a jugar.

“En la readaptación había temas de bloqueos a jugadores; ahí es donde yo empiezo a pelear y comienzo a tener un desacuerdo, sobre todo, porque hablamos de ética profesional, de los valores que tenemos. Porque fue la orden de “dile a tal jugador que está lastimado” y eso no era cierto”.

Ética contra órdenes

Díaz relata que esa práctica no era aislada, sino parte de una cadena de mando que, según su testimonio, se origina en la dirección de Fuerzas Básicas a cargo de Albert Espigares.

“El fisioterapeuta César Águila me comentaba que por órdenes del doctor Gabriel (de Uriarte) y a él le decía Héctor Rentería (director administrativo de Fuerzas Básicas), y a él Albert Espigares. Era una especie de pirámide de órdenes y yo tenía que decirle a los jugadores la situación. Por ejemplo, Tristhan Jaimes, dile que está lastimado. Pero no está, pero no lo queremos en el equipo. Siempre les decía, ¿para qué me lo mandas a readaptación, si supuestamente está lesionado? Y la respuesta era quédatelo en fisioterapia y me reiteraba que era orden de Albert (Espigares)”.

Carlos Díaz, ex rehabilitador del Club Puebla | Foto: GRADA

Defendiendo su ética profesional, Díaz sostiene que desde el inicio se negó a ser parte de esa simulación, porque además de contradecir su formación, afectaba directamente la carrera de los futbolistas, como ocurrió con el caso de Iker Paredes, quien sufrió una segunda rotura de ligamento cruzado en menos de un año.

“Yo no le puedo mentir al jugador; si estaba lastimado, tiene una lesión así chiquita, algo donde ya puede hacer cancha. Con Iker Paredes, justamente, nos apoyaba el primer equipo. Y dijo Albert que no, era asunto de Fuerzas Básicas. Por más que les dije que no estaba listo y bueno, ya vieron lo que pasó”.

A partir de estas experiencias, Díaz cuestiona la conducta de quien está a cargo del área de rehabilitación, especialmente en el plano ético.

“No puedo dudar de sus capacidades pero sí de lo de la ética y de su egocentrismo; él era de señalar que “si eres de Fuerzas Básicas, eres mío”. El primer equipo no tiene nada que hacer aquí. No solo le mintió a Tristhan Jaimes, había dos chicos de la Sub-17 que también les decía lo mismo, me pedían que los rehabilitara lo más lento posible hasta que se termine su contrato para después decirles adiós”.

Costosas omisiones

El ex readaptador también confirmó lo publicado por GRADA el 12 de septiembre sobre el caso específico de Iker Paredes: hubo advertencias claras para no forzar su regreso y, aun así, se aceleró su reincorporación a la cancha.

“Sí, se les dijo muchas veces y terminó sucediendo después (la lesión). El fisio que está encargado es César Águila y él decía, textualmente que era mucho más capaz de readaptar que un readaptador. Él era capaz de sacar adelante a los chicos”.

Según Díaz, su salida del Club Puebla fue cuestión de tiempo. El punto de quiebre llegó cuando decidió hablar con el propio jugador afectado.

“Salgo por el desacuerdo con Espigares y Rentería, de que yo no seguía sus órdenes. Yo no quise mentirle al jugador de que estaba lastimado, eso es una realidad. El día que “rompo” el acuerdo, yo le dije a Tristhan (Jaimes) que le estaban mintiendo, y ese mismo día a mí me dijeron gracias”.

Confirma falta de preparación de fisioterapeutas

Otro de los señalamientos de Carlos Díaz contradice directamente lo dicho por Albert Espigares en su presentación como DT, cuando afirmó que todo el equipo médico contaba con cédulas profesionales. Díaz asegura que, en su experiencia, no es así.

“No, los trabajadores no tienen cédula. El fisio que estaba encargado, cuando yo llego a la institución, todavía no terminaba la universidad, estaba en su servicio social. Los demás fisioterapeutas son entre estudiantes y servicio social. Los médicos son los únicos que sí tienen su cédula como generales”.

El ex readaptador describe su llegada al club como un momento de ilusión que, con el paso de los meses, se transformó en decepción por las condiciones laborales y la forma de operar.

“Cuando llegué a la institución fue con mucha ilusión, muy emocionado, tenía ganas de poder pertenecer ahí. Ya había estado previamente trabajando con Lobos BUAP en TDP, Ascenso MX y Liga Premier. Me da tristeza la forma en la que se trabaja realmente; me llevo un gran aprendizaje y amistades pero es una pena esa situación”.

Futuro promisorio

Pese a la experiencia amarga con el Club Puebla, Díaz subrayó que su carrera profesional no se limita al futbol mexicano y que ha construido trayectoria en distintos niveles e instituciones deportivas del país.

“Me ha tocado trabajar con el Instituto del Deporte de Puebla (INPODE), el Instituto del Deporte de la Ciudad de México, el Instituto del Deporte de Tlaxcala, Mundiales, Premundiales, Panamericanos. Hay mucho por hacer”, culminó.

Sobre el autor

Gerardo Cano
Gerardo Cano

Periodista deportivo poblano con 10 años de experiencia cubriendo diversos fuentes desde nivel universitario hasta profesional.