GRADA Entrevista

Sheitan: “La Arena San Ramón: un monstruo que te exige al máximo”

Fundador de la Arena San Ramón, el luchador poblano independiente repasa el origen del recinto, su exigente afición, las lesiones en el ring y su papel en la formación de nuevas generaciones.

David
David Badillo

Actualizado: 4 MAY 2026 - 0:48

Sheitan: “La Arena San Ramón: un monstruo que te exige al máximo”
Arte: Osvaldo López

La lucha libre en Puebla no se entiende sin escenarios que han marcado época, y uno de ellos es la Arena Coliseo San Ramón. Detrás de su historia está Sheitan, luchador profesional y uno de sus fundadores, quien en charla con Desde La GRADA abrió el telón para hablar de sus orígenes, su carrera y la exigencia de un público que no perdona.

“Todo surge con el profesor Tigre Rojo. Antes de que existiera la arena, él hacía funciones en la 143 Poniente y 11 Sur, en una secundaria que hasta hoy sigue activa. Ahí nació la inquietud de crear un espacio en el sur de la ciudad para darle oportunidad al talento poblano, porque no todos podían acceder a la Arena Puebla o al Consejo Mundial”.

La idea no fue inmediata. Del sueño a la realidad pasaron cerca de tres años.

“Fueron aproximadamente tres años desde esas funciones hasta que se concretó lo que hoy es la Arena Coliseo San Ramón”.

A lo largo del tiempo, el recinto ha sido semillero y escaparate de figuras que después trascendieron en la lucha libre nacional.

“Han pasado muchos luchadores importantes. Por ejemplo, Amnesia, que actualmente está activo en el Consejo Mundial, salió de la escuela del profesor Tigre Rojo. También han venido figuras como Octagón, Octagón Jr., Místico o Mr. Niebla. Ha desfilado mucho talento ahí”.

Más allá de ser un inmueble, Sheitan lo define como un espacio de máxima exigencia. “Para mí es un monstruo. Tenemos a la gente muy cerca, y eso te obliga a hacer un trabajo casi perfecto. No cualquiera puede subirse a ese ring, porque el público es conocedor y muy exigente”.

Esa exigencia se traduce incluso en abucheos, algo que el propio luchador reconoce haber vivido. “Claro que me han abucheado, unas dos veces. Y hay que reconocerlo, a veces tienen razón. Hay días buenos y días malos. La confianza es clave para cualquier deportista, pero también hay que saber aceptar cuando no haces bien tu trabajo”.

En ese sentido, Sheitan entiende el rechazo del público como parte del espectáculo, especialmente en su rol de rudo. “En mi caso, como rudo, que me mienten la madre es un aplauso. Es mi alimento. Para mí es conexión con la gente”.

Al definirse como luchador, no deja dudas. “Soy un luchador aguerrido, muy rudo, de los de antes. De los que, si no aflojas, te hacen aflojar”.

Sobre el parámetro para medir una buena o mala función, el gladiador poblano lo tiene claro: la reacción del público.

“A veces puedes sentir que tu lucha fue regular, pero la gente se acerca y te dice que estuvo muy bien. Con eso te vas bien servido. Significa que sigues en el gusto del público”.

En la Arena San Ramón, el aficionado busca una esencia clara. “Busca calidad, técnica. La lucha a ras de lona es la base. Hoy se ha perdido un poco porque a muchos jóvenes les gusta lo aéreo, que está bien, pero primero debes dominar lo básico”.

Esa evolución también implica riesgos, y Sheitan ha sido testigo de momentos delicados dentro del ring. “He visto accidentes fuertes. Una vez un compañero se pasó en un vuelo desde la tercera cuerda y cayó hasta la duela. También fracturas, lesiones de tobillo. Es un deporte de mucho riesgo”.

Incluso recordó el caso de un compañero cercano. “Con Revolver viví uno de los accidentes más aparatosos. Se le atoró la bota y al caer tronó el hueso. Fue muy duro. Yo también pasé por una lesión fuerte, ruptura de ligamento, y los doctores me prohibieron volver a luchar”.

Entre la pasión, el riesgo y la formación

A pesar de ello, el amor por el deporte ha sido más fuerte. “Tengo prohibido subirme a un ring, pero el espíritu y la pasión pueden más. Hasta que la rodilla diga ‘ya no’, ahí le vamos a parar”.

Luchar en la Arena San Ramón tiene un significado especial para él, no sólo como gladiador, sino como fundador. “Es una responsabilidad muy grande. Es tu casa. La gente ya te ubica y tienes que mejorar cada día para dar un buen espectáculo”.

Hoy, además, forma parte de la formación de nuevas generaciones dentro del mismo proyecto que lo vio nacer.

“Entreno en el gimnasio original, donde empezó todo, en la 83 Poniente y Avenida Nacional. Ahí nacimos muchos. Ahora nos entrena Shitara Deter, hija del profesor Tigre Rojo, y todo lo que hago arriba del ring también es parte de ella. Es un orgullo”.

Para quienes buscan iniciarse en la lucha libre, Sheitan dejó abierta la invitación. “Pueden comunicarse al 2214-20-1905 para informes y los canalizamos con los profesores”.

En cuanto a su actividad arriba del ring, el propio físico marca el ritmo. “Estamos luchando dos o tres veces por mes. Ya no se trata de estar cada semana, también hay que cuidar el cuerpo, más con las lesiones”.

Así, entre golpes, aprendizaje y pasión, Sheitan resume lo que representa la lucha libre en Puebla: un oficio exigente, de riesgo, pero profundamente arraigado en la identidad de su gente.

Sobre el autor

David Badillo
David Badillo

David Alberto Badillo es un periodista poblano con más de 15 años de experiencia. Conductor de deportes en Puebla TV de 2011 a 2020, narrador de Pericos de Puebla en 2015 y 2016. Fue Director de Comunicación de Borregos Puebla de 2019 a 2023. Actualmente es comentarista en Multimedios Canal 6, columnista en Milenio y reportero en GRADA.