Luchas Asociadas, la disciplina más fructífera para Puebla en Olimpiada Nacional
En entrevista para Desde La GRADA, el presidente de la Asociación Poblana de Luchas Asociadas, Jorge Alberto Rosas, junto con los campeones nacionales Vicente Martho Ortiz y Anderson Ansurez, analizaron el crecimiento de la disciplina que sumó 28 preseas en la Olimpiada Nacional 2026.
La lucha olímpica poblana volvió a escribir una página histórica. Tras conseguir 28 medallas en la Olimpiada Nacional 2026, la disciplina igualó el récord de preseas para un deporte poblano dentro de una misma edición de la máxima justa juvenil del país, una marca que permanecía en manos del tiro con arco desde 2003.
Durante su participación en el programa “Desde La GRADA", Jorge Alberto Rosas, presidente de la Asociación Poblana de Luchas Asociadas y entrenador, destacó que el logro es resultado de un esfuerzo colectivo que involucra entrenadores, atletas, clubes y familias.
“Fue un récord histórico para la disciplina. Ya habíamos tenido cuatro medallas de oro en otras ocasiones, pero nunca habíamos alcanzado 28 medallas. El año pasado nos quedamos con tres oros, cinco platas y 19 bronces; este año logramos cuatro oros, nueve platas y 15 bronces. Estamos muy contentos y felicito a toda la delegación, a las instituciones, a los atletas y a los padres de familia”.
La cosecha poblana mejoró los números registrados en 2025, cuando la lucha había conseguido 27 medallas para establecer la mejor actuación de su historia.
Un año después, la disciplina no sólo superó aquella marca, sino que alcanzó una cifra que la coloca junto a una de las actuaciones más recordadas del deporte poblano.
Rosas explicó que el crecimiento de la especialidad ha sido paulatino y se encuentra respaldado por el trabajo desarrollado en distintos puntos del estado.
“La verdad ha sido un trabajo de poco a poco, de tocar puertas, de picar piedra y de que las instituciones nos volteen a ver. Puebla es una ciudad grandísima y hay mucho talento, solamente hay que buscarlo e invitarlo”.
Actualmente la estructura poblana de luchas asociadas cuenta con clubes en la capital del estado, Ciudad Serdán y San Francisco Totimehuacan, una red que ha permitido ampliar la captación de atletas y fortalecer el nivel competitivo.
El dirigente también explicó las diferencias entre las modalidades que integran la lucha olímpica moderna.
“Actualmente se practican tres estilos. En la rama varonil está el estilo libre y el grecorromano. En el libre se pueden ejecutar técnicas en piernas y tronco; en el greco solamente del tronco para arriba. También está la rama femenil, que es muy similar al estilo libre”.
Entre los protagonistas de la histórica actuación poblana estuvieron Vicente Martho Ortiz, campeón nacional en los 71 kilogramos estilo libre U-17, y Anderson Ansurez, ganador de la medalla de oro en los 32 kilogramos estilo greco U-13.
Martho relató que el camino hacia el campeonato nacional comenzó varios meses atrás, impulsado por la experiencia adquirida en competencias internacionales.
“Este año la preparación inició con un entrenamiento muy fuerte. Yo busqué mi clasificación para representar a México, gané el selectivo y tuve la oportunidad de ir al Panamericano. No pude conseguir el resultado que quería y eso me motivó a entrenar mucho más. Este año realmente fue mi año y al final se dio el resultado”.
El poblano adelantó que ahora su reto será competir en la categoría Sub-20, un salto importante por la diferencia física que existe respecto a los rivales de mayor edad.
“Va a ser más complicado en la Sub-20 que en la Sub-17, pero tengo el nivel para volver a sacar el equipo nacional y volver a conseguir el oro para Puebla”.
Por su parte, Anderson Ansurez, quien conquistó el título nacional en la modalidad grecorromana, atribuyó parte de su éxito al respaldo constante de su familia.
“Mi mamá me motiva a ir. Me dice que me tengo que esforzar más porque quiero seguir ganando más medallas”.
La fuerza de competir en casa
La edición 2026 también tuvo una particularidad para la delegación poblana: competir en casa. Aunque la condición de anfitrión representó una motivación extra, también implicó una presión adicional para muchos atletas.
“El ser sede es complejo porque los chicos saben que están en casa y quieren hacer el mejor papel posible. Muchos estaban nerviosos, pero trabajamos mucho la parte psicológica para que estuvieran enfocados. Al final valió la pena”.
Además de la presión deportiva, los competidores tuvieron que lidiar con condiciones climatológicas complicadas durante las jornadas celebradas en el Velódromo Salomón Jauli Dávila.
“El clima estuvo fatal. Hubo mucha lluvia y mucho viento, pero reconozco el espíritu competitivo de los atletas de lucha. Los vi disputando semifinales y finales como auténticos gladiadores”.
Con cuatro medallas de oro, nueve de plata y 15 de bronce, las Luchas Asociadas cerraron una participación histórica para Puebla y confirmaron el crecimiento de una disciplina que, aunque sigue siendo poco conocida para gran parte del público, se ha convertido en una de las principales fábricas de resultados para el deporte estatal.