Salida forzada del Estadio Cuauhtémoc y cobro de 60 mil pesos, acusa Cemitas Juquilita
Olga Melo Nolasco, propietaria de Cemitas Juquilita, acudió a Desde La GRADA para relatar su salida del inmueble tras la llegada de RK Experience Management, entre acusaciones de difamación, nuevas condiciones operativas y presuntas irregularidades.
La salida de uno de los negocios tradicionales de comida en el Estadio Cuauhtémoc destapó una serie de señalamientos que apuntan a las nuevas condiciones bajo las que operan los concesionarios de alimentos y bebidas
Olga Melo Nolasco, dueña de Cemitas Juquilita, acudió al estudio de Desde La GRADA para denunciar presiones, cambios en los acuerdos comerciales y un presunto cobro de 60 mil pesos para mantener su espacio dentro del inmueble.
Con más de tres décadas de presencia en el entorno del estadio, Melo Nolasco aseguró que su salida no fue voluntaria, sino derivada de exigencias operativas impuestas tras la llegada de la empresa RK Experience Management, encargada actualmente del manejo de alimentos y bebidas por concesión del Club Puebla
Según su testimonio, las nuevas condiciones incluían incrementos en los porcentajes de participación, así como restricciones logísticas que complicaban la operación cotidiana.
“Me pedían que llevara más producto, pero si se me terminaba ya no podía salir a recargar sin una penalización. Era un 5 por ciento adicional sobre todo lo vendido, sumado al 40 por ciento que ya se quedaban. Nos subieron las tarifas. Antes era un 30 o 35 por ciento, dependiendo, y con ellos pasó a ser un 40. Así ya no era negocio”.
Bajo ese esquema, dijo, el margen de maniobra se redujo al punto de hacer inviable continuar.
Señalamientos de difamación
Uno de los puntos que detonó el conflicto fue la circulación en redes sociales de versiones que señalaban la supuesta venta de carne en mal estado bajo su marca, situación que la comerciante negó categóricamente al asegurar que, para ese momento, ya no operaba dentro del estadio.
“Mi marca ya no estaba ahí. Es fácil culpar a alguien que ya no está por lo que otros venden. Yo atiendo al cliente como si fuera para mí. Si a mí me gusta, le va a gustar al cliente, esa es la forma en la que hemos trabajado siempre”.
Melo Nolasco también detalló que solicitó un documento oficial que justificara su retiro, con el objetivo de evitar futuras versiones que pudieran afectar su reputación. Dicho documento, afirmó, le fue enviado únicamente vía mensajería digital.
Presunto cobro para conservar espacios
El señalamiento más delicado surgió al final del proceso de salida
De acuerdo con su relato, una persona sin identificación se acercó mientras desmontaban su puesto dentro de las instalaciones del inmueble dos veces mundialista para pedirles dinero para mantenerse vendiendo en los partidos del Club Puebla.
Antes de tomar la decisión definitiva de salir, la comerciante aseguró que las condiciones ya eran insostenibles, tanto por la presión operativa como por el ambiente generado en torno a su permanencia dentro del inmueble.
“Me dijeron que por mi lugar estaban dando 60 mil pesos, que cuánto daba yo. Les respondí que nada, que yo venía a trabajar, no a pagar por trabajar”.
En ese contexto, Melo Nolasco sostuvo que su decisión fue cerrar el ciclo en el estadio antes que ceder a cualquier tipo de condicionante ajena a su actividad comercial. “Prefiero irme. Yo no vengo a dar dinero, vengo a ganármelo trabajando”.
El testimonio de Melo Nolasco se suma a otras voces que han señalado cambios en la dinámica interna del Estadio Cuauhtémoc, particularmente tras la entrada de la nueva empresa concesionaria, en un contexto donde las condiciones para comerciantes tradicionales parecen haberse modificado de fondo.