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León deja al Puebla al borde de la eliminación

La Franja cayó en el Cuauhtémoc ante el León y confirmó su crisis: un torneo desastroso que lo tiene, aunque no matemáticamente, sí futbolísticamente fuera de la pelea.

David
David Badillo

Actualizado: 10 ABR 2026 - 23:58

León deja al Puebla al borde de la eliminación
Arte: Rodolfo Madrid

La derrota del Puebla ante el León no es un accidente ni un tropiezo aislado. Es la consecuencia lógica de un torneo miserable, de decisiones erráticas y de una gestión que, semestre a semestre, ha llevado al club a tocar fondo y seguir cavando la tumba de su historia.

A pesar de un sistema de competencia indulgente que estira artificialmente la vida de equipos mediocres como el Puebla, el club de la Angelópolis dejó escapar su última oportunidad real de engancharse a la lucha por un lugar en la liguilla. Matemáticamente aún respira, pero futbolísticamente hace semanas que dejó de competir.

El 0-1 en el estadio Cuauhtémoc fue la confirmación de todo lo que este equipo ha sido durante el semestre: inofensivo, desordenado y sin identidad. El partido fue un reflejo exacto de su campaña: lento, impreciso y carente de cualquier idea.

El León avisó primero con un remate de cabeza de Valentín Gauthier que fue contenido, mientras que el Puebla respondía con intentos aislados, como el doble cabezazo fallido de Alexis Canelo, ambos desviados sin exigir realmente al arquero rival. Centros sin destinatario, jugadas inconclusas, ataques sin profundidad.

La visita, sin ser brillante, mostró mayor orden y claridad. Fernando Beltrán probó desde fuera del área, Ismael Díaz exigió dentro del área, e Iván Moreno generó peligro con cierta constancia. Nada espectacular, pero suficiente ante un rival que ofrecía muy poco.

Los primeros 45 minutos se consumieron entre errores, interrupciones y una preocupante ausencia de calidad. Un partido que parecía más una obligación que una competencia.

En el complemento, el Puebla intentó reaccionar, pero lo hizo sin argumentos. Emiliano Gómez tuvo dos oportunidades desde media distancia: una fue rechazada, la otra se fue desviada. Fueron chispazos aislados, más producto de la desesperación que de una construcción colectiva.

Entonces llegó uno de los momentos que resume el estado del equipo. El técnico decidió mover piezas y retiró a Emiliano Gómez, en un cambio que generó incomodidad general.

La reacción del jugador fue elocuente: ignoró el saludo de su entrenador, le dio la espalda y abandonó el campo entre gestos de molestia.

La escena no es menor. Es la evidencia de un vestidor fracturado, de una desconexión total entre cuerpo técnico y jugadores, de un grupo sin cohesión en medio del desastre.

El gol de León, al minuto 70’, terminó por desnudar todas las carencias del Puebla. Un rebote concedido por Ricardo Gutiérrez dejó el balón vivo en el área. La defensa, estática, mal posicionada, permitió que Ismael Díaz entrara completamente solo para empujar el balón al fondo.

Eduardo Navarro quedó colgado en la jugada, rompiendo cualquier intento de línea defensiva. No fue una jugada elaborada. Fue un error. Otro más. Uno de tantos en un torneo plagado de fallas básicas.

Puebla terminó por derrumbarse

Al minuto 80’, José Rodrigo Pachuca perdió la cabeza y lanzó un codazo sobre Rodrigo Echeverría. La jugada, revisada en el VAR, terminó en expulsión. Una acción innecesaria, reflejo de la frustración, pero también de la falta de disciplina que ha caracterizado a este equipo.

Con un hombre menos, sin ideas y sin carácter, el cierre fue una agonía anunciada. Este Puebla no sólo pierde partidos. Pierde identidad, pierde credibilidad, pierde dignidad competitiva.

Lo más preocupante no es la derrota ante el León, sino la normalización del fracaso. Jornada tras jornada, el equipo se presenta sin respuestas, sin evolución, sin señales de mejora. Un plantel limitado, sí, pero también mal trabajado, mal gestionado y emocionalmente roto.

Hablar de liguilla hoy es una ilusión absurda. Aunque los números aún no lo condenan, la realidad en la cancha ya dictó sentencia. Este Puebla está eliminado desde hace tiempo.

En sus 81 años de historia, el club ha atravesado momentos difíciles. Descensos, crisis económicas, torneos para el olvido. Pero pocas veces se había visto una combinación tan peligrosa de apatía, desorden institucional y de una pobreza futbolística que ya se extiende a año y medio de calamidad.

Este no es sólo un mal torneo. Es la evidencia de una de las peores épocas que ha vivido la Franja. Y lo más alarmante no es dónde está hoy sino que no hay señales claras de hacia dónde quiere ir.

Sobre el autor

David Badillo
David Badillo

David Alberto Badillo es un periodista poblano con más de 15 años de experiencia. Conductor de deportes en Puebla TV de 2011 a 2020, narrador de Pericos de Puebla en 2015 y 2016. Fue Director de Comunicación de Borregos Puebla de 2019 a 2023. Actualmente es comentarista en Multimedios Canal 6, columnista en Milenio y reportero en GRADA.