Con uno más, Puebla empata con Necaxa en indignante partido
El Puebla empató 0-0 con el Necaxa en el Cuauhtémoc en un encuentro pobre en futbol y emociones. Ni siquiera la expulsión de Kevin Rosero permitió a los Camoteros inclinar la balanza.
El viernes 13 de marzo de 2026 quedará marcado como una noche prescindible en la historia del Puebla. En el estadio Cuauhtémoc, La Franja igualó sin goles ante el Necaxa en un partido indignantemente malo entre dos escuadras que deambulan impunemente con su mediocridad por la Liga MX.
El Puebla vs. Necaxa de anoche debe quedar desterrado de la memoria y las hemerotecas. Lo visto en el coloso de la colonia Maravillas fue un espectáculo difícil de justificar para quienes asistieron al estadio o siguieron el encuentro por televisión.
En términos simples, fueron dos horas de vida desperdiciadas miserablemente en la grada o en el sillón, un episodio futbolístico que difícilmente puede rescatar algo positivo desde la perspectiva del espectáculo.
Albert Espigares decidió repetir buena parte de su esquema habitual. El entrenador mandó a la banca a Fernando Monárrez y mantuvo de inicio al tridente ofensivo formado por Kevin Velasco, Édgar Guerra y Emiliano Gómez.
La decisión volvió a relegar a Alexis Canelo, el delantero que en teoría está llamado a ocupar el puesto de nueve nominal dentro del sistema camotero, no entró ni de cambio. Un lujo innecesario para el Puebla.
En aras de refrendar su confianza hacia Esteban Lozano, el cuerpo técnico que encabeza Espigares dejó fuera de un encuentro toral al otrora campeón goleador del futbol mexicano.
En la pizarra la idea buscaba movilidad en el frente de ataque. En el terreno de juego, sin embargo, el resultado fue un dispositivo ofensivo inconexo que rara vez logró establecer asociaciones claras.
Los primeros minutos ofrecieron una ilusión de dinamismo. Hubo aproximaciones en ambas áreas y una participación activa de los porteros.
El Necaxa generó el primer aviso serio cuando Javier Ruiz sacó un remate desde fuera del área que obligó a intervenir al guardameta poblano. El balón pasó apenas rozando la escuadra izquierda de Ricardo Gutiérrez.
Aquella jugada fue uno de los escasos momentos de peligro real durante la primera mitad. El Puebla respondió en una transición rápida que culminó con un disparo de Édgar Guerra desde fuera del área. El argentino Ezequiel Unsain reaccionó oportunamente para mantener el cero en su portería.
En esos compases iniciales también destacó Ricardo Gutiérrez, quien intervino en otras dos ocasiones para evitar que los hidrocálidos abrieran el marcador.
El partido se murió
El Puebla tenía dificultades evidentes para progresar con balón dominado. Las conexiones entre líneas eran escasas y el medio campo no lograba generar circuitos de juego.
El Necaxa tampoco encontraba caminos claros. Ambos equipos comenzaron a intercambiar posesiones sin profundidad. El encuentro se volvió trabado, fragmentado y cada vez más lento.
Conforme avanzaban los minutos el juego parecía disputarse en una velocidad menor, como si ninguno de los dos conjuntos estuviera dispuesto a asumir riesgos.
Fue hasta el minuto 35 cuando los visitantes volvieron a intentar algo distinto con un disparo lejano de Kevin Gutiérrez. El balón pasó cerca del arco poblano y representó la última aproximación digna de mención en la primera mitad.
El descanso llegó con un 0-0 que reflejaba fielmente un primer tiempo grotesco, mal jugado y carente de emociones.
La rúbrica del esperpento
Para el complemento, Espigares intentó modificar el panorama desde el banquillo. Alejandro Organista ingresó al terreno de juego con la intención de darle mayor control al medio campo poblano.
El sacrificado fue José Rodrigo Pachuca, un jugador que no ha sido titular habitual y que salió del partido a pesar de que otro de los centrales, Eduardo Navarro, ya se encontraba apercibido.
La modificación produjo apenas un ligero cambio en el ritmo del Puebla. Luis Gabriel Rey se animó entonces a romper líneas con dos disparos de larga distancia que pasaron rozando los postes derecho e izquierdo respectivamente.
Fueron, en realidad, los únicos avisos serios del conjunto camotero en todo el encuentro. Cuando el partido seguía sin ofrecer demasiado, llegó la jugada que parecía cambiar el destino del marcador.
Al minuto 60’Kevin Rosero fue expulsado tras una entrada imprudente sobre Nicolás Díaz. El colombiano impactó por detrás al defensor chileno en una acción aparatosa. Díaz salió ileso, aunque el contacto fue lo suficientemente peligroso como para justificar la tarjeta roja.
La expulsión dejaba al Necaxa con diez hombres durante media hora y abría la posibilidad de que el Puebla inclinara el encuentro a su favor. Pero la Franja volvió a chocar con sus propias limitaciones.
El equipo mostró una preocupante falta de imaginación ofensiva y fue incapaz de aprovechar la ventaja numérica. Los intentos se redujeron a centros sin destinatario, disparos lejanos o jugadas individuales que se diluían antes de llegar al área.
El Necaxa, con orden defensivo, resistió sin mayores sobresaltos. Los minutos finales se consumieron lentamente mientras el público comenzaba a manifestar su frustración en las tribunas
El silbatazo final confirmó lo inevitable: un 0-0 para el olvido. El Puebla llegó a 12 puntos producto de tres victorias, tres empates y cinco derrotas en el Clausura 2026.
Por ahora se mantiene en la zona media de la clasificación, aunque el panorama podría empeorar dependiendo de los resultados del resto de la jornada. Más allá de la estadística, lo preocupante es la incapacidad mostrada por el equipo para imponer condiciones incluso ante un rival en inferioridad numérica.
La sensación que deja el encuentro es clara: el Puebla sigue sin encontrar identidad ni soluciones futbolísticas. Luego de once jornadas, el Puebla parece alejarse de la quimera llamada Liguilla.