Tobogán enfranjado
Mientras diversos órganos internacionales como la FIFA y el Comité Olímpico Internacional impulsan la equidad de género, casos como el Puebla Femenil siguen demostrando que aún hay mucho trabajo por hacer teniendo un proyecto que tiene ímpetu pero no tiene resultados alentadores.
Igualdad de género, ese tema que se escucha bastante fuerte en mesas de debate, congresos, mítines políticos y en Palacio Nacional. Un tópico que por su propia naturaleza debe ser atendido sin impedimentos por una deuda histórica con las mujeres en todos los rubros.
El fútbol profesional no es ajeno al asunto y menos en México que este 2025 celebra su octavo aniversario con la Liga MX Femenil la cual ha dado algunos pasos importantes pero en otros sigue dejando mucho que desear donde la presión mediática ha sido clave para ir empujando un avance que en términos generales sigue siendo a cuenta gotas.
Para poner un ejemplo muy claro y cercano, tenemos al Club Puebla. Más allá de sus penosos números en ambas ramas desde hace dos años, el rubro se pone más denso cuando se analiza la caída dramática y sin fondo del equipo femenino que tuvo un parteaguas en el verano de 2024.
El fin de un ciclo con Leopoldo Aguilar como director deportivo y la salida de María José “Majo” López ha sido apenas la punta de iceberg profundo del que todavía se desconocen los resultados finales, pues el equipo ha superado sus récords negativos cada semestre como si eso fuera un reto a vencer.
El amargo presente de la Franja Femenil tiene una explicación y esa es el evidente desinterés de sus dirigentes por competir. Las decisiones del personaje que usted me diga han traído un efecto dominó que transformó al equipo enfranjado de un cuadro animador que aspiraba a Liguilla a uno que batalla para ganar un partido.
Que en todo el 2025 el Club Puebla Femenil tenga un triunfo dice mucho de lo adverso que ha sido el proyecto de Carlos Adrián Morales que registra dos victorias en 24 partidos marcando los dos peores torneos en la historia de la institución con nueve y seis puntos, respectivamente, a menos de que en este Apertura 2025 busquen superar de nueva cuenta su récord negativo.
Los malos resultados son producto de muchas cosas que se han contado en GRADA: bajos salarios, jugadoras con trabajo de medio tiempo para solventar gastos, pésimas condiciones para entrenar, reducido equipo de staff técnico, un entrenador frustrado por la situación, falta de responsabilidad a nivel directivo y así nos podemos llevar una plana completa.
El tema que su servidor ha mencionado al menos diez veces este año es que la crisis deportiva de la Franja, además de que no dista mucho de su versión masculina en los resultados, es todavía más profunda por una evidente ausencia de infraestructura elemental. Ya no hablemos de una casa club, de algo tan básico como tener el personal y los aditamentos básicos a nivel médico.
Dicen los sabios que los campeones se hacen en los gimnasios y en el fútbol aplica muy bien. ¿Cómo pretende competir un equipo cuyo promedio de edad no supera los 26 años? ¿De qué manera se pueden exigir triunfos si la base del plantel son niñas de 17-20 años? ¿Bajo qué parámetros se toman decisiones de cambiar el plantel cada seis meses? ¿Qué pretenden los de pantalón largo con el equipo? ¿Porque el equipo de mujeres está a la par de las fuerzas básicas varoniles? Y la pregunta más importante ¿A alguien al interior del equipo le importa la situación de la rama femenil?.
Todos los cuestionamientos aquí planteados difícilmente tendrán una respuesta pero lo que sí queda claro es que han sido 18 meses de auténtica pesadilla para todas las jugadoras que han estado, estuvieron y seguirán en el equipo porque la situación no pasa por entrega en los entrenamientos ni por dejarse todo en cada partido, sino por el notorio abandono que existe en el entorno.
Han pasado dos torneos cortos en los que el Club Puebla Femenil ha firmado los peores torneos de su historia, y hasta ahora la única disculpa que se ha visto fue de las jugadoras del semestre pasado. De seguir con esta racha compleja, las disculpas serán más temprano y en reiteradas ocasiones, lo peor es que nadie de más arriba dará la cara, Carlos Adrián Morales seguirá absorbiendo todos los palos junto con las futbolistas.
¿A dónde vamos a parar? El tobogán llamado Puebla Femenil al menos este semestre pinta para ir todavía más abajo de lo que ya habíamos visto.
De corazón espero equivocarme, pero los resultados son los que mandan.