Pericos 2025: un equipo casero
Los Pericos de Puebla han hecho valer su condición de local en la temporada 2025 de la Liga Mexicana de Beisbol, en el Nido Verde casi nadie les tose, pero fuera de su casa, enmudece el pájaro parlanchín.
Aquel refrán que reza que, “el que es perico, donde quiera es verde”, no aplica para los Pericos de Puebla en su versión 2025. La parvada poblana es verde, muy verde en el parque Hermanos Serdán, pero lejos de su reducto, se ha convertido en un cheque al portador.
Los números son fríos, los emplumados sólo son superados por los Diablos Rojos del México en materia de porcentaje de ganados y perdidos jugando como locales, sin embargo, en la carretera es donde vienen los problemas para el Puebla.
En calidad de visitantes, los Pericos tienen marca de 13-23 y en un dato revelador de cara a la eventual postemporada, no le han podido ganar serie en su casa a ninguno de los seis equipos que están en línea de calificación en la zona sur.
Por ello, es fundamental para su causa, quedar lo mejor ubicados en el standing para poder recibir la mayor cantidad de partidos en el Hermanos Serdán.
Cada jugada, cada lanzamiento y cada partido tienen sabor a postemporada para los Pericos, que a raíz del cambio de mánager, no han variado demasiado su patrón de comportamiento: un equipos sólido como local, pero endeble como visitante.
Con diecinueve juegos por delante y seis series en disputa, el margen de error para los verdes se redujo al mínimo. Los Pericos, ahora dirigidos por Héctor Estrada, transitan en una cornisa que tiene de un lado el subliderato de la zona sur, pero del otro, la eliminación.
Así de compacto está el pelotón sureño, los Diablos Rojos del México ya están esperando por la postemporada, mientras que otros siete equipos se baten por cinco boletos más y el acomodo respectivo hacia esa instancia. Aunque matemáticamente no hay equipos eliminados, a los Conspiradores de Querétaro y los Tigres de Quintana Roo, prácticamente los podríamos descartar rumbo a la carrera por el último boleto hacia los playoffs.
Otro problema que tienen que sortear los Pericos en la recta final de la temporada, es precisamente el calendario. De las últimas seis series de la campaña del centenario en la Liga Mexicana de Beisbol, solamente dos serán en el Serdán: del 25 al 27 de julio ante el Águila de Veracruz y del 1 al 3 de agosto frente a Yucatán.
Los otros cuatro compromisos de la novena poblana son en calidad de visitante contra León, Veracruz, Querétaro y Oaxaca. Si la curva de rendimiento fuera de la Angelópolis, sigue siendo igual de raquítica para los Pericos, entonces la calificación peligra y en serio, porque además, tres de esos cuatro enfrentamientos en carretera, serán ante rivales directos en pos de la calificación.
En medio de ese momento de tensión que le da un cariz de drama, muy parecido al de los playoffs, la próxima semana habrá un choque directo contra el Águila de Veracruz; tres juegos en el puerto (martes a jueves) y tres juegos en la Angelópolis (el fin de semana). Ese tipo de pruebas, en el momento de la verdad en la temporada, van a demostrar de qué están hechos los Pericos.
Los duelos a matar o morir se han adelantado un mes para los Pericos que batallan para establecerse por arriba del .500 en ganados y perdidos, en una línea que realmente mantiene la inercia de las últimas temporadas. En 2023 el superávit fue de seis juegos sobre la barrera de las 500 milésimas, y luego de perder en una primera instancia ante Veracruz y avanzar como “comodín” o “mejor perdedor”, se escribió aquella historia de “Cenicienta” que acabó con el sexto título de la Novena Verde.
El año pasado, la historia fue similar en la temporada regular, pero el desenlace muy distinto en la fiesta grande. Los Pericos jugaron pelota apenas de un juego sobre el .500, pero fueron borrados por el México en apenas cinco desafíos.
El vapuleado relevo de los Pericos ha mejorado de manera tenue, pero el galimatías para el cuerpo técnico emplumado ahora está en la rotación abridora. Si Héctor Estrada le encuentra esa cuadratura al círculo, el Puebla puede crecer y volver a ser ese equipo que en la parte inicial de la temporada logró poner en jaque a los Diablos y ligar una buena racha.
La directiva confía en su timonel, las cartas están echadas y salvo un par de movimientos para barajar en la ventana del 28 de julio, los Pericos tendrán que cerrar filas con lo que tienen y encarar así su destino.