Lapuentismo
La figura de Manuel Lapuente en del fútbol mexicano ha pasado de ser legendaria a inmortal. Su sabiduría permanecerá vigente por haber conseguido auténticas proezas en equipos que descubrieron la gloria.
Cuando se habla de Manuel Lapuente es inevitable pensar en los clubes que dejó huella, en las celebraciones que tuvo y los resultados que dejó en cada uno de ellos. No por nada es el quinto director técnico más ganador del fútbol mexicano con 12 trofeos entre Liga MX, Copa MX, Concachampions, Campeón de Campeones, Copa Oro y la histórica Copa Confederaciones.
Con la humildad que siempre le caracterizó, el exjugador y director técnico siempre mostró su lado más real, sin filtros ni falsas imágenes. Caballero en el triunfo pidiendo el reflector a sus jugadores y todavía más en las derrotas, no se caracterizó por ser alguien que le huyera al fracaso y fue capaz de saber cuando dejar un proyecto.
Las generaciones que crecimos viendo fútbol en los años noventa perdimos a uno de los máximos exponentes uno que fue protagonista en varias finales y que a principios del nuevo milenio, le alcanzó para hacer lo inimaginable, quitarle la sequía de títulos al Club América, algo que ni el mismísimo Leo Beenhakker pudo hacer en su momento.
Inmortalizado en frases tan únicas que tienen más vigencia que nunca en nuestro balompié como “si quieren espectáculo, vayan al circo”, Manuel Lapuente demostró que el talento nacional si es posible generarse y más en una época donde ser director técnico mexicano en la Liga MX parece una especie en extinción.
Sin tantos reflectores, infravalorado si ustedes quieren verlo así, “Don Manolo” al igual que Ricardo Lavolpe dejaron escuela de técnicos en nuestro fútbol que además de mostrar un estilo defensivo pero efectivo con el famoso contragolpe: Raúl Arias, Luis Fernando Tena, Mario Carrillo y José Manuel “Chepo” de la Torre fueron los pupilos de ese estilo que llegó a la Selección Mexicana la década pasada.
Los años pasaron y Manuel Lapuente demostró que la mejor manera de transmitir la experiencia fue con la aplicación de conocimientos hacia sus pupilos en el terreno de juego. Puebla, Atlante, Necaxa, América y hasta Lobos BUAP pudieron ser testigos de ese movimiento llamado “Lapuentismo”.
Hoy en día hablamos del recuerdo de quien en vida dejó mucho aprendizaje dentro del fútbol mexicnao, de una figura que pese a su enorme trayectoria y sus blasones bien ganados, jamás quiso codearse de la fama y siempre optó por la tranquilidad teniendo en los medios de comunicación un último espacio para divulgar todo su repertorio.
El tiempo no perdona a nadie y eso nos queda claro, al final esto es un ciclo, pero acá es donde cobra relevancia la frase de trascender. Qué es lo que uno busca dejar a las nuevas generaciones. En el caso de “Don Manolo”, los recuerdos de que México alguna vez pudo competir contra los grandes, que pudo conocer la gloria y lo más importante, saber ganar.
Los homenajes no le faltarán. El más llamativo es que el Estadio Cuauhtémoc sea rebautizado con su nombre y, como puede llegar a pasar, generará opiniones divididas. Sin embargo, es algo aceptado por la gran mayoría aficionados como la mejor manera de honrar el legado de quien pudo darle al Club Puebla algo que desconocía y hoy parece utópico, ser campeón.
Bajo el entendimiento de que “el hubiera no existe”, está claro que haber hecho la propuesta en vida, “Don Manolo” la habría rechazado tajantemente y para quienes duden de este servidor, quedó de manifiesto su última voluntad la cual fue que sus exequias fueran lo más privado y sencillo posible.
Después de todo el fútbol nos une y el recuerdo de Manuel Lapuente será imposible de borrar en Puebla y muchas partes de México porque hasta nuestros días se recuerda con cariño porque los capítulos posteriores han sido contados a cuenta gotas esperando que alguien pueda acercarse a todo lo que hizo.
Gracias por todo “Don Manolo”.