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Jesús Gómez: “Tengo la capacidad de jugar en la NFL”

Formado en Puebla y consolidado en el futbol americano colegial de División I en Estados Unidos, el pateador Jesús Gómez persigue un objetivo inédito: convertirse en el primer poblano en llegar a la NFL.

David
David Badillo

Actualizado: 2 FEB 2026 - 6:57

Jesús Gómez: “Tengo la capacidad de jugar en la NFL”
Arte: GRADA

Jesús Gómez ha marcado un hito como pateador en el futbol americano colegial de los Estados Unidos. Desde Puebla, donde alguna vez soñó con vestir la camiseta del equipo de sus amores (el Puebla de la Franja) hasta los campos universitarios de División I, su trayectoria hoy apunta a un objetivo mayor: llamar la atención de los scouts de la NFL y abrirse paso hacia la liga más importante del mundo.

Un chico tranquilo, formado en el trabajo diario y en la constancia, que de niño acudía con su abuelo y su papá a ver al Puebla, ahora persigue un sueño distinto, pero igual de ambicioso: ser el primer poblano en jugar en la NFL.

“Estoy muy feliz, este camino es muy largo pero estoy emocionado de empezar este viaje. Es algo muy difícil ser un pateador y jugar en división 1 (colegial) aquí en Estados Unidos y es muy difícil jugar en la NFL”.

Gómez tiene claro el tamaño del reto. En una posición tan específica como la de pateador, las oportunidades son escasas y la competencia feroz, incluso entre jugadores consolidados del futbol americano colegial.

“Hay 32 trabajos de pateador en la NFL y cada año se pueden abrir 5 a lo máximo. Este año en mi clase somos 10 pateadores, 8 pateadores, entonces es algo muy difícil pero yo creo que tengo la habilidad y la capacidad de poder pelear por esos trabajos que se abren”.

Su historia, sin embargo, no comenzó con un balón ovoide. Como muchos niños en México, su primer amor deportivo fue el futbol, con un sueño muy concreto.

“Yo empecé jugando futbol, como cualquier niño que nace en México al final el sueño es jugar futbol  —¿no?— profesional, y para mí siempre fue jugar en el Puebla, entonces ese siempre fue mi sueño, al final decidí cambiarme al futbol americano porque era lo que más me llamaba la atención”.

El camino tampoco fue inmediato ni sencillo. Incluso, al inicio, la posición no era precisamente su favorita.

“No me gustaba ser pateador, yo decía que era muy aburrido; quería ser receptor, ser un Tom Brady. Un día en el entrenamiento, empecé a patear y salió que era decente, no era nada malo, entonces ahí es cuando decidí dedicarme más en serio a ser pateador”.

Ese cambio de rumbo se consolidó gracias a una red de apoyo clave durante su formación en Puebla, donde entrenadores y especialistas pulieron su técnica y lo encaminaron hacia un nivel más competitivo.

“En un entrenamiento en Borregos Puebla en infantiles, recuerdo que el coach era Rodrigo Arias, con él empecé a patear y al final me siguió ayudando, después contactamos a Enrique Yenni, que él jugó en la liga de Canadá y ahorita es pateador de Reyes de Jalisco; Gonzaga Alonso que pateó en el Tec Puebla. Tuve un buen grupo de apoyo que me fue enseñando cómo mejorar mi técnica”.

Durante sus primeros años, su horizonte estaba claro: mantenerse en el futbol americano colegial mexicano. Estados Unidos parecía un destino lejano.

“Yo no sabía cómo llegar a Estados Unidos, mi sueño era jugar en los Aztecas, en Tec de Monterrey, en Tec Toluca, en Tec Puebla. Una vez que me di cuenta que tenía el potencial”.

Del Cráter al radar de la NCAA

Ese potencial comenzó a abrirle puertas a través de los campamentos especializados en pateadores, donde el talento se mide, se compara y se clasifica a nivel nacional.

“Me platicaron de unos campamentos que se hacen aquí en Estados Unidos donde vienes, pateas y unos coaches ye ven y te van a rankear. De cinco estrellas son los mejores, (en orden descendente) cuatro y medio, cuatro y así va hasta que llegas al que no tiene estrellas”.

El proceso no fue inmediato ni sencillo. Implicó viajes constantes, inversión familiar y una disciplina poco común para su edad.

“Yo recuerdo que en los primeros campamentos no me iba bien, viajé mucho con mi papá, fueron 13 campamentos y al final todo ese esfuerzo y ese trabajo dio frutos, me dieron el ranking de cinco estrellas y fui el número 13 de Estados Unidos”.

Detrás de ese logro hubo años de entrenamientos solitarios y decisiones que lo alejaron de la rutina normal de cualquier adolescente.

“Recuerdo que en primero de prepa tenía 2 horas libres; todos mis amigos se iban a desayunar afuera del Tec y yo en lugar de irme con ellos me iba al Cráter a patear y ahí estaba una hora y media. Cuando estábamos en temporada yo llegaba una hora antes a patear, tenía entrenamiento y después pateaba otra vez un poco al final”.

Hoy, ya instalado en el futbol americano colegial estadounidense, Jesús Gómez sabe que el siguiente paso rumbo a la NFL no depende únicamente de él, aunque su preparación continúa siendo diaria.

“Al final no hay mucho que yo pueda hacer, mis agentes son los que pueden hablar y ayudarme a que me inviten a pruebas al combine pero no hay mucho que pueda hacer, tengo mi ‘pro day’ que es cuando vienen los coaches y los gerentes generales aquí a la escuela”.

Con los pies bien plantados en la tierra y la mirada fija en el objetivo, Jesús Gómez representa una historia poco común en el deporte poblano: la de un pateador que, a base de trabajo silencioso, hoy se atreve a soñar con romper una barrera que hasta ahora nadie en Puebla ha cruzado.

Sobre el autor

David Badillo
David Badillo

David Alberto Badillo es un periodista poblano con más de 15 años de experiencia. Conductor de deportes en Puebla TV de 2011 a 2020, narrador de Pericos de Puebla en 2015 y 2016. Fue Director de Comunicación de Borregos Puebla de 2019 a 2023. Actualmente es comentarista en Multimedios Canal 6, columnista en Milenio y reportero en GRADA.