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El Relicario será demolido por gobierno de Puebla

La demolición de la plaza de toros El Relicario para levantar un recinto de espectáculos marca el cierre de una era. La fiesta brava en Puebla ya venía herida con suspensión de corridas y ausencia de carteles de jerarquía, simplemente fueron por el verduguillo.

David
David Badillo

Actualizado: 13 NOV 2025 - 7:18

El Relicario será demolido por gobierno de Puebla
Arte: GRADA

El gobierno de Puebla confirmó que la histórica plaza de toros El Relicario —inaugurada en 1988— será demolida para dar paso al nuevo Fórum Pensar en Grande, un complejo con capacidad para 7 500 personas que incluirá un palenque, una arena de usos múltiples y un lienzo charro.

Las obras arrancarán a finales de diciembre y se prevé que concluyan en mayo de 2026. Según las autoridades, el proyecto busca diversificar los espacios para conciertos, deportes y espectáculos masivos. Sin embargo, detrás del discurso de modernización se oculta el cierre definitivo de una tradición que marcó a generaciones: la tauromaquia poblana.

Una fiesta que ya venía herida

Mucho antes de la pandemia y de las prohibiciones judiciales, la fiesta brava en Puebla ya estaba bordeando las tablas. Las corridas se reducían año con año, los carteles de renombre desaparecieron y El Relicario dejó de tener el sitió que alcanzó en los albores del siglo.

A los problemas intrínsecos de la fiesta, se sumaron los amparos y suspensiones judiciales que, desde 2023, impidieron la realización de festejos taurinos. Aquel golpe legal terminó por asestar una estocada casi definitiva a un espectáculo que sólo sobrevivía.

La tauromaquia poblana, alguna vez referente nacional, quedó sin margen. Los toreros locales migraron, las ganaderías vieron frenada su actividad y el recinto más emblemático del estado permaneció cerrado o subutilizado.

Modernización sin memoria

El proyecto del Fórum Pensar en Grande es presentado como símbolo de progreso, pasando sobre la memoria taurina y quienes vivían de esa industria cultural: cuadrillas, ganaderos, empresarios.

La decisión parece más una respuesta a la debilidad del sector que una estrategia de transformación. Con la fiesta brava acorralada por la ley y el desinterés institucional, el gobierno aprovechó el vacío para anunciar una reconversión total del espacio sin mayores resistencias.

El Relicario, más que una simple plaza, representaba un fragmento del imaginario poblano. Allí debutaron figuras nacionales, se formaron aficiones y se respiró identidad. La demolición implica sepultar un capítulo de la vida cultural del estado.

Mientras los reflectores se dirigen al nuevo proyecto, el silencio institucional respecto al pasado taurino es absoluto. El gobierno eligió la vía pragmática: derribar el símbolo y comenzar de nuevo.

Un cierre anunciado

El ocaso de la tauromaquia poblana no se da por decreto. Fue un proceso lento, visible y predecible. Los carteles pobres y la falta de promoción anticiparon lo que hoy se confirma con la demolición de El Relicario.

La plaza que alguna vez fue punto de encuentro para miles de aficionados queda reducida a recuerdos. En su lugar nacerá un centro de espectáculos que, aunque útil y rentable, difícilmente llenará el vacío histórico y cultural que deja el último coso taurino de la ciudad.

La demolición de El Relicario no es sólo un cambio arquitectónico, sino una confesión cultural: Puebla deja morir una de sus tradiciones más antiguas sin defensa ni alternativa. La fiesta brava ya padecía una lenta agonía, pero el golpe final se asestó.

El antecedente: otras demoliciones

A lo largo de la historia tauromáquica de Puebla, otras demoliciones de plazas han marcado el recuerdo dolorido, siendo lo más representativo la desaparición del emblemático Toreo de Puebla, recinto que vio la luz en 1936 y fue pionero al erigirse completamente en concreto, uno de los primeros en su tipo en el país, anticipándose a la modernidad arquitectónica de la época.

Con el paso del tiempo dejó de ser una plaza activa de espectáculos para convertirse en un testimonio del pasado urbano de la ciudad. 

A lo largo de décadas, ese espacio ubicado en la intersección de la 19 sur y 11 poniente, albergó grandes tardes de toros, con aficionados y maestros de la lidia que contribuyeron a su leyenda, hasta que declinó su función original.

Finalmente, hacia mediados de los setenta, la estructura fue reemplazada por una ignominiosa tienda departamental.

Sobre el autor

David Badillo
David Badillo

David Alberto Badillo es un periodista poblano con más de 15 años de experiencia. Conductor de deportes en Puebla TV de 2011 a 2020, narrador de Pericos de Puebla en 2015 y 2016. Fue Director de Comunicación de Borregos Puebla de 2019 a 2023. Actualmente es comentarista en Multimedios Canal 6, columnista en Milenio y reportero en GRADA.