GRADA Opinión

Gerardo Espinoza, el bombero atómico

PARA WEB El DT mexicano ha demostrado sus capacidades en un equipo que parece tener más problemas que virtudes cada semestre. Queda clara la experiencia ante las adversidades.

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Gerardo Cano

Actualizado: 16 SEP 2026 - 22:55

Gerardo Espinoza, el bombero atómico
Foto: Especial

Por Gerardo Cano

El Apertura 2026 ha sido una auténtica montaña rusa para el Club Puebla. Todo empezó con la luz de la esperanza con la llegada de Gerardo Espinoza al banquillo como gente de fútbol que fue testigo del último gran momento de La Franja con aquella Copa MX y la salvación en 2015, gente de casa con la idea clara de resucitar -en la medida de lo posible- a un equipo que ha encontrado nuevas formas de arrastrar el prestigio que alguna vez construyó el inmortal Manolo Lapuente.

Su arribo a La Franja dejó una sensación que desde hace mucho no se veía en los alrededores del Estadio Cuauhtémoc: certidumbre, algo que pareciera elemental en cualquier proyecto deportivo serio pero que en la Angelópolis se había convertido en un lujo del que se pagó caro la austeridad en el plantel y las apuestas sin claridad.

El trabajo serio habla por sí solo: intensidad, constancia en idea de juego han sido tres puntos fundamentales en el esquema del “Loco” Espinoza que ha podido cambiar la cara al Club Puebla desde julio pasado, logró que incluso en sus propias palabras que forman parte de su personalidad, siguen estando lejos de las expectativas que busca a nivel colectivo, pues romper la barrera de los 14 puntos cargada desde 2024 con José Manuel “Chepo” de la Torre es apenas lo mínimo por hacer.

El buen arranque de torneo con el debut agónico ante FC Juárez y los Toros de Miura que fueron Chivas y Cruz Azul hicieron creer que el camino se estaba forjando pero como suele suceder en la colonia Maravillas, el descontrol hizo de las suyas con una planeación deportiva que se mermó con los nueve refuerzos de los cuales no todos han funcionado como se requiere.

A ese tema se le suma un corto plantel del que Gerardo Espinoza debe hacer malabares cada semana para competir al máximo sin caer en el terreno de las excusas, pues en dicho escenario algunos antecesores y otros técnicos podrían sentirse seguros ante la mediocridad de la Liga MX sin descenso y sin multas económicas por ser últimos en la tabla de cocientes.

Mientras vivía sus primeras batallas con la conciencia del proyecto como la austeridad financiera, pero empecinado en salir avante, llegó el asunto de las lesiones que tampoco ha sido sencillo de enfrentar; la mejor prueba fue hace unos días ante Necaxa donde tuvo que jugar sin delantero nominal hasta el cierre del partido con el regreso de Ignacio Maestro Puch que estuvo fuera desde julio.

El otro frente fue todavía más complejo pero que es la maldita costumbre en tiempos recientes: el desarmado del plantel. Con medio torneo avanzado, el Club Puebla se desprendió de su mejor elemento en tiempos de crisis como fue Emiliano Gómez por más de 4 millones de dólares, un cañonazo económico para un equipo que no vendía un jugador en más de dos años, producto de sus malos torneos.

Hoy en día se habló de Emiliano Gómez como antes fue Guillermo Martínez y podemos irnos más atrás con Israel Reyes, Maximiliano Araujo, e incluso, para los privilegiados que vivieron el “Campeonísimo” la época de Búfalo Poblete o Jorge “Mortero” Aravena. La Franja difícilmente puede mantener a sus figuras, esa es una dura realidad que enfrenta pero hacerlo cuando las cosas por fin empiezan a funcionar habla más de lo que no se hace en las oficinas.

Contra los retos de un plantel joven, con el tiempo encima y un calendario apretado han sido barreras que Gerardo Espinoza sabe enfrentar y romper con una frase que resume un trabajo extenso que no se aprecia en las cámaras: “un proceso de transformación”, y honestamente tiene razón porque la inercia de años malos no se cambia en unas cuantas semanas.

La Franja ha encontrado un buen director técnico, uno que por primera vez en años hace que el equipo sea más que un simple rival rocoso, uno que pueda estar a la altura de aquellos que puedan entrar a la Liguilla como la revelación de este semestre pero será fundamental capitalizar el resto del torneo.

Tiempo, paciencia y un plantel reforzado son tres cosas que necesita el Club Puebla con el “Loco” Espinoza, ojalá la gente de pantalón largo puedan coincidir con el trabajo colaborativo de aquí en adelante porque sino, volveremos al mito de sísifo donde el único castigado es el aficionado camotero.

Sobre el autor

Gerardo Cano
Gerardo Cano

Periodista deportivo poblano con 10 años de experiencia cubriendo diversos fuentes desde nivel universitario hasta profesional.