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Los motivos de Larcamón

Nicolás y su cuerpo técnico sabían que el proyecto con la Franja había terminado y que su tope, su máximo nivel, se había alcanzado en ese certamen en donde la Franja llegó a semifinal.

Omar
Omar Rodríguez

Actualizado: 11 NOV 2022 - 2:17

Los motivos de Larcamón
Arte: GRADA

Hace más o menos un año, Grupo Pachuca se interesó en Nicolás Larcamón y su proyecto. Incluso, en una comida informal que tuvo lugar en un restaurante del hotel en donde tantas tardes y noches Puebla concentró en la década de los ochenta y noventa, un directivo –del que no revelaré si viste de esmeralda o de azul y blanco como el campeón –dijo: “vamos por Larcamón”.

Pero un tema de contrato con un director técnico de Grupo Pachuca impidió entonces la vinculación de Nicolás a uno de los equipos de Jesús Martínez. Los tiempos no se ajustaron. Contratos, compensaciones y compromisos adquiridos fueron las trabas para que el director técnico argentino llegara a la ciudad de los pastes o a la de las pieles curtidas y el mejor calzado mexicano.

Tiempo después, la directiva de Puebla blindó a la joya de su banquillo con una renovación contractual, misma que exigía una jugosa cantidad de dólares a aquel equipo que osara romper el idilio entre Nicolás y la Franja.

Hay que decirlo: no faltaron equipos interesados en entrometerse y estropear el romance.

La jugada de la directiva poblana parecía ser la mejor. Con ella aseguraban la estadía de su técnico o, por otro lado, una inyección de moneda extranjera a las finanzas camoteras. Sin embargo, en el escenario no se contemplaron con seriedad un par de posibilidades, las cuales, al final, sí sucedieron:

Puebla ya no fue ese rayo en la cancha que electrizó a los rivales; el equipo, se acepte o no, tuvo episodios notables, pero vino a la baja pues ya no supo cómo ganar. Y lo que pasó en el último torneo no pulverizó el interés de clubes con relación al proyecto de Larcamón; sin embargo, este sí perdió cierta valía. El fracaso en Liguilla y las penosas derrotas ante las Águilas del América bajaron los bonos del estratega.

Con este contexto, hay que mencionarlo, el entrenador argentino no podía arriesgar más el prestigio ganado en sus primeros torneos en el futbol mexicano. Él, por supuesto, inteligente es. Él y su cuerpo técnico sabían que el proyecto con la Franja había terminado y que su tope, su máximo nivel, se había alcanzado en ese certamen en donde la Franja llegó a semifinal. De ahí en adelante, aunque no estuvo exento de momentos buenos, el equipo transitó por un camino en declive.

Hoy, Larcamón ya no está en Puebla. Nicolás se marchó a tiempo. De momento, ya no había forma de superarse a sí mismo en este equipo. Habría salidas de jugadores importantes y llevar a otra Liguilla a esta oncena que renació con él, sería una empresa difícil de lograr. 

¿Para qué arriesgar el prestigio? ¿Para qué seguir si ya no había mucho margen de maniobra?

No sé si Nicolás ya tiene equipo. No sé si dirigirá en enero o un poco después, cuando Gerardo Martino deje la Selección Mexicana y Guillermo Almada sea opción para relevar al “Tata”. No sé si llegará a León o al norte, porque hay también interés de Tijuana. 

Lo que sé es que un día regresará a Puebla porque una relación como esta solamente admite despedidas si las acompaña una promesa de retorno. Mientras ello ocurre, atentos todos al presente y futuro de la Franja.

Sobre el autor

Omar Rodríguez
Omar Rodríguez

Periodista poblano, escritor, conductor de radio y televisión. Ha realizado coberturas de 30 torneos de Liga MX y coberturas internacionales, entre ellas Copa del Mundo FIFA y Copa Confederaciones.