De no ganar ante el TAS, la Liga de Expansión morirá
El fallo del TAS podría representar una hecatombe para los dueños de clubes en la Liga MX, que han gozado de una comodidad sin precedentes.
Por años, el futbol mexicano ha transitado por una ruta que privilegia intereses empresariales por encima del rubro deportivo. ¿Entendible? Sí. La razón: se trata de futbol profesional, lo que equivale a manejo de dinero, de recursos, de intercambios comerciales.
Dicho en otras palabras: los intereses de la Liga MX se alinean con los de cualquier empresa, pues el objetivo es generar dividendos.
Desde la suspensión del ascenso y descenso, la Liga MX ha sido un torneo encapsulado, cerrado a la competencia real, donde el castigo por fracasar desapareció y, en contraparte, la recompensa por destacar en la división de plata fue anulada. Como si ser el peor del circuito superior y ser el mejor de la categoría inferior valieran la misma cosa: nada.
Hoy, ante el inminente fallo del Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) respecto a la demanda de equipos de la Liga de Expansión por la reinstalación del ascenso, el futbol nacional podría situarse en un momento histórico.
¿Quién habría imaginado que los propietarios de clubes menospreciados le harían frente a una liga que hizo cuanto pudo para marginarlos de la posibilidad de llegar a Primera División?
Yo, al menos, ni en el mejor escenario contemplé tal acto de valentía.
De confirmarse un fallo a favor de los clubes demandantes —entre los que se encuentran instituciones que han invertido, crecido y sostenido estructuras profesionales sin posibilidad de competir por un lugar en la máxima categoría— no solo se haría justicia, sino que se daría un paso hacia la reconstrucción de un ecosistema competitivo que ha sido desmantelado paulatinamente.
Hoy, solamente tres o cuatro quipos juegan por campeonar, el resto no solamente no sabe para qué juega sino que, por increíble que parezca, tampoco le interesa tener una certeza. ¿Para qué hacer algo si el título es lejano? ¿Para qué hacer algo si el castigo por fracasar no es tal?
La eliminación del ascenso y descenso se justificó, en su momento, con argumentos cuestionables: que había que sanear las finanzas de los equipos, profesionalizar estructuras, dar certidumbre a los proyectos.
Lo cierto es que, en vez de elevar el nivel de la Liga Expansión y hacerla sustentable, la medida provocó una desmotivación generalizada.
¿Qué sentido tiene competir si no se puede avanzar? ¿Qué lógica deportiva sostiene una liga cerrada, donde el mérito es irrelevante?
El fallo del TAS —de confirmarse a favor de los demandantes— podría representar una hecatombe para los dueños de clubes en la Liga MX, que han gozado de una comodidad sin precedentes.
Y es que no se trata solo de una cuestión legal o administrativa: es una demanda que implica justicia deportiva. Los equipos que han luchado por ascender, sean o no poderosos en lo económico, merecen la posibilidad de llegar a Primera División.
La posibilidad de reinstauración del sistema de ascenso y descenso no solucionaría múltiples males del futbol mexicano, pero sí devolvería una pieza esencial del rompecabezas competitivo
Veremos en qué acaba esta querella. Veremos si la razón está del lado de los demandantes o si, como también es posible, el fallo es desfavorable.
De ser así, me queda claro, la Liga de Expansión estaría muerta.