La pesadilla emplumada
Los Pericos de Puebla fueron barridos por los Diablos Rojos del México en una postemporada que fue corolario preciso de un año mediocre y para el olvido.
Si los Pericos de Puebla aspiran a ganar otro campeonato en la Liga Mexicana de Beisbol, volver a ser protagonistas y eliminar en una postemporada a los Diablos Rojos del México, José Miguel Bejos tiene que abrir la chequera, porque la austeridad emplumada se notó en el armado de un equipo que limitó sus expectativas desde el beisbol de estufa de cara a la actual temporada.
Con un campeonato y constantes apariciones en los playoffs, el crédito del actual dueño de la parvada es más que suficiente y su nombre ya está inscrito en la historia del beisbol en esta plaza, pero vivir del recuerdo es algo de lo que ya estamos hartos los poblanos y nos basta con el otro equipo de la ciudad: el Puebla de la Franja.
A lo largo de un siglo de historia, el Puebla siempre ha sido sinónimo de protagonismo, playoffs, grandes equipos y mucha garra. Todo lo que no vimos en 2025.
Probablemente nos precipitamos quienes quisimos encumbrar a los Pericos como el nuevo gran rival del México y candidateamos esta rivalidad como el nuevo clásico de la Liga Mexicana.
Honestamente, los Diablos han dominado con suficiencia la rivalidad. Tres veces en la presente década han echado a los emplumados, que en 2023 se sacudieron el dominio en postemporada, pero rápido volvieron a las andadas en las siguientes dos campañas.
Ni a melón le supo al México la serie ante los Pericos. Porque no es sólo el resultado (quedar eliminado) sino cómo y ante quién. En los setentas, como ejemplo, los pingos eliminaron a los Pericos en varias ocasiones, pero siempre en series dramáticas, incluso polémicas, en las que la pandilla escarlata tenía que sudar sangre para ganar, ya no digamos una serie, sino un juego.
Lo mismo pasó en aquella dramática serie de 2003 en la que el México tuvo que atracar en despoblado a los Pericos para poder eliminarlos, o en la final de 2014 que ciertamente barrió la novena capitalina, pero en auténticas batallas memorables.
Durante 2022, 2024 y 2025, no ha ocurrido eso, los Diablos le han pasado por encima a los Pericos y eso no es obra de la casualidad. Tiene que ver directamente con la proporción de equipo que han parado unos y otros. Lo que a su vez, es proporcional a la inversión realizada por sus respectivos dueños. Porque incluso con una cartera multimillonaria, no hay garantía de éxito.
Casos como el de los mismos Diablos Rojos del México de Alfredo Harp Helú son un buen ejemplo. El México va con paso firme hacia el bicampeonato, es el principal favorito, pero para llegar allí, tuvo que sufrir muchas y muy dolorosas eliminaciones, incluida una ante los Pericos en el lapso de una década aciaga en la que la Copa Zaachila les era esquiva.
Los Sultanes de Monterrey han vivido algo similar. Los Fantasmas Grises tienen cada año la nómina más cara de la Zona Norte y ya van para 8 temporadas sin título. El dinero no es garantía, pero te acerca mucho al éxito.
La pelota está en el terreno de la directiva, el beisbol se encargará de poner frente a frente a los Pericos y los Diablos en algún otro momento para nuevamente ajustar cuentas como ha ocurrido durante los últimos cuatro años, pero dependerá de la organización poblana estar —ahora sí lista— para cobrar venganza y dominar a sus demonios.